
Lo único necesario para que triunfe el mal,
es que los hombres buenos
no hagan nada.
Edmund Burke
* Fotografía de Santa Ana de los ríos de Cuenca.

Lo único necesario para que triunfe el mal,
es que los hombres buenos
no hagan nada.
Edmund Burke
* Fotografía de Santa Ana de los ríos de Cuenca.
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