Narco novelas

por Andrew

Para el presidente panameño Martinelli, las telenovelas de producción colombiana como “El Cartel de los sapos”, “Las muñecas de la mafia”, entre otras, no hacen más que exaltar y justificar el narcotráfico, el robo y el atraco con nombres pomposos y con caras bonitas, por lo que pidió el cambio de horario de transmisión dentro de la grilla de programación.

Sin embargo, estas producciones realmente hacen una apología del delito, o simplemente son un reflejo de lo que sucede en un país convulsionado como Colombia.
Para Jaime Alejandro Rodríguez Ruiz, quien dirige la cátedra “Novela colombiana”, en la Universidad Javeriana, indica que la violencia generada por el narcotráfico se desarrolla más en narrativas de tipo urbano, los cuales inician su desarrollo con la narración de la vida de Pablo Escobar, y que en la literatura de este país se representa en tres textos principales: La virgen de los sicarios (1994), Noticia de un secuestro (1996), y Rosario Tijeras (1999). Novelas que buscan captar esa memoria colectiva, a veces con tramas bastante simples, donde las historias amorosas, el tráfico de drogas y la violencia, desnudan a una sociedad con serios problemas morales, de organización, pero que lucha por un cambio.

Solo en Colombia, la novela escrita y adaptada a la televisión por Juan Camilo Ferrand, “Las muñecas de la mafia”, es vista por seis millones y medio de televidentes aproximadamente, quienes encuentran entretenido observar a diario a hermosas mujeres que disfrutan de viajes, residencias lujosas, vehículos, gastos excesivos, con dinero proveniente del narcotráfico, y que en cada capítulo trae consigo su dosis de muerte, violaciones, etc., por lo que el morbo se une en sexo y violencia.

Claro que la “literatura del narcotráfico”, no se reduce solamente a las andanzas en Colombia de los “traquetos”, expresión coloquial para referirse a los narcotraficantes, pues como se puede apreciar en la última novela del escritor mexicano Yuri Herrera, “Trabajos del reino”, narra la vida de un compositor de corridos al servicio del narcotráfico, del poder y el arte, de Ciudad Juárez, de una de las urbes más conflictivas a nivel mundial donde la violencia e injusticia son constantes, por lo que la obra de Herrera es el reflejo de aquel arquetipo de vida paralela que se desarrollo alrededor de los jefes de los grandes carteles de la droga.

Ahora bien, el narcotráfico es una realidad que atraviesa nuestra sociedad y a la cual estamos comprometidos a combatirla, por lo que es discutible si las telenovelas que narran aspectos relacionados con narcotráfico realicen una apología del delito, pues si bien es cierto se muestran los supuestos “beneficios” que obtienen de estos ilícitos, también en cada capítulo los “traquetos” son encarcelados, deportados, asesinados, etc., por lo que todas esas conductas y patrones distorsionados que podrían ser imitados por los televidentes, son desvirtuados y muestran la otra cara de la moneda, la realidad marcada por la muerte, la desgracia y la miseria.

Pese a esto, si estos argumentos no le convencen, recuerde que usted siempre tiene su opción de cambiar de canal.

Lo publiqué en EL MERCURIO

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