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Cargado de maletas, esperanzas y conocimientos, en la madrugada del verano de Madrid, tomé el metro para dirigirme al aeropuerto, eran los últimos minutos en los que sentiría esa multiculturalidad que alberga la península ibérica, solo bastaba mirar alrededor y el 80% de los ocupantes del vagón eran inmigrantes, cada uno con su historia, sus problemas y su lengua creando una melodía que me mecía en el asiento durante el recorrido.

Al llegar al aeropuerto de Barajas, mi equipaje se volvía cada vez más pesado, me llevaba muchos recuerdos y experiencias, y era momento de partir; visité por última vez el mural de Guayasamín antes de pasar el filtro de migración, y me apresuré a abordar la aeronave. Durante las 13 horas de vuelo, escuché un sinnúmero de historias de mis compañeros de viaje, casi todos trabajadores que regresaban por un mes al Ecuador, y en sus pupilas podía ver la ilusión que tenían de su retorno, sin embargo estas en momentos se cargaban de lágrimas cuando me narraban sus duras aventuras en territorio europeo.
Ya en Quito, me despedí de mis improvisados amigos, a algunos aún les faltaba un largo viaje para reencontrarse con sus seres queridos en algún paraje desconocido de la Amazonía, mientras otros alegres subían en las camionetas que les esperaban para conducirlos a sus hogares.

En mi caso, mi objetivo era claro, deseaba llegar a Cuenca lo más pronto posible, es por ello que cuando arribé a la Atenas, pese a que un velo de llovizna cubría la ciudad de la eterna primavera, quería caminar por sus calles empedradas y sentir la energía de sus ríos, sin embargo mientras avanzaba por las plazas y parques, una costra de concreto cubre ahora nuestros espacios que nos recordaban nuestra historia, tradiciones e identidad.

Algunas de las grandes casonas insignias de nuestra ciudad ya no están, y no han sido derruidas por el tiempo, sino por la mano del hombre con el aval de una Administración, que prefiere poner casetas metálicas, frías y antiestéticas en la “Plaza de las Flores”, espacio que reflejaba antes de su intervención, justamente uno de los criterios que tomó la UNESCO para la declaratoria de Cuenca como Ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad, que es el éxito de la fusión de las distintas sociedades y culturas en América Latina que se encuentra claramente simbolizado por el diseño y paisaje de la ciudad.

Si bien es cierto, errar es humano, ocultar los errores es imperdonable, es por ello que no se deben maquillar las cosas, y usar un elaborado plan de marketing para crear una imagen electoralmente aceptable. Creo, que aún es tiempo de rectificar, y resolver los verdaderos problemas de nuestra ciudad.

Los cuencanos queremos una ciudad segura, saludable, una urbe donde podamos desarrollar nuestro futuro, y esto solamente lo podremos conseguir con una administración que mezcle experiencia y juventud, donde la innovación tecnológica conviva con el respeto a los bienes patrimoniales, a la identidad de la gente, pero sobre todo con personas que quieran a esta Cuenca de los Andes.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

Guerra de la Sal

El día 22 de Mayo de 2008, la Gobernación del Azuay, dentro de su programa cultural, presentó el mural “La Guerra de la Sal”, del artista Marco Martínez Espinoza.

Cuadro que rescata una movilización determinante en la vida de Cuenca a inicios del Siglo XX, la cual pocos recordamos.

La presentación de la obra estuvo a cargo de Eliecer Cárdenas Espinoza, Read the rest of this entry »

Salamanca - Universidad

En el mundo hispano no hay mejor referente en el aspecto académico que Salamanca, ciudad de monumentales edificios, marcada por la historia y la literatura, que alberga a una de las Universidades más antiguas de Europa. Con una arquitectura marcada por la piedra dorada de Villamayor, los templos religiosos y facultades brillan con luz propia, generando en el visitante o estudiante una sensación energética extraña que lleva a la contemplación y al estudio, y que en momentos desencaja por las pinturas de los Vitor, anagramas de color rojo, realizados en honor al doctorando, que denotan el símbolo de la victoria, los cuales se encuentran en los muros de los inmuebles de la ciudad, algunos aún guardan esas tonalidades escarlatas, mientras otros desvanecidos por el paso del tiempo, crean una atmósfera especial en esta urbe Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Así mientras escribo esta crónica en el escritorio de mi residencia de estudiantes, en Alcalá de Henares, miro por la ventana y veo a mis compañeros sentados en el prado con sus libros y computadoras, el ruido es casi nulo y lo único que invaden son algunas risotadas de alumnos de medicina que festejan por la finalización de un examen. Al pasar algunos días en Salamanca, pude comparar los ambientes que se viven en algunas de las ciudades universitarias españolas, donde las constantes son: el servicio tecnológico, la movilidad, el bienestar del estudiante y el alto nivel académico de los programas de estudios, así sin ir muy lejos los centros académicos italianos, franceses, alemanes e ingleses, sin mencionar los americanos, han logrado la convivencia de las universidades con la Urbe.

A pesar de la distancia, hace poco pude revisar por la prensa digital, que el rector de una de las universidades cuencanas, presentó un proyecto que busca una congruencia del saber, la cultura, las artes y las ciencias, dentro del concepto de Ciudad Universitaria, una interesante propuesta, que sin duda se encuentra sustentado por estudios que avalan el mismo; me pareció interesante la idea de manejar las nociones de sedes urbanas, con espacios dedicados exclusivamente a la cultura, parques tecnológicos y de investigación, vinculados a la idea de Ciudad Saludable.

Además del proyecto al que me he referido, el resto de instituciones académicas, también mantienen interesantes propuestas en beneficio de la ciudad que guardan mucha relación con el desarrollo científico y sustentable de Cuenca, solo a manera de ejemplo cabe mencionar el “Jardín Botánico”, que la I. Municipalidad lleva acabo junto con la Universidad del Azuay; incluso ese concepto de Cuenca como Ciudad Universitaria, ha sido desgastado ya por algunos políticos durante las campañas electorales, sin embargo hasta el momento esas acciones, solamente han quedado en elaborados discursos.

Sería interesante que los diferentes actores sociales, Universidades, políticos, profesionales y ciudadanos, discutan el real alcance de Cuenca como una Ciudad Universitaria, que logre englobar en un proyecto común los múltiples propuestas que cada uno por su lado loablemente lo vienen realizando, pues es preferible aglutinar el conocimiento y encaminarlo a favor de los cuencanos, y hacer de nuestra ciudad un verdadero referente en el campo académico y de la investigación, haciéndonos realmente merecedores de ese calificativo de Cuenca, Atenas del Ecuador.

Artículo que lo publiqué en Diario El Mercurio

Caixa Forum Madrid

La semana pasada fue inagurado en Madrid, el edificio de la Obra Social de la Caixa.

Y mientras observaba las publicidades y el bombardeo de imágenes, no sé si por nostalgia, similitudes, experiencias en otros blogs, o aquel extraño aferro al terruneo, pero en momentos lo identifiqué con esta típica postal Ateniense.

Catedral Cuenca Ecuador
Catedral Cuenca Ecuador

Pileta Prado

Foto vía Socayo 

No importa la época del año, pues el Paseo del Prado en Madrid siempre se muestra coqueto al visitante, ya sea con el verde de sus árboles en primavera o la mordaz ausencia de color en el invierno; así mientras recorro la ciudad voy desde la Plaza de Cibeles, y disfruto de la danza del agua en la Fuente de Neptuno.

Paso a paso por la vieja alameda, cada Museo de la zona marca un hito distinto e interesante al cual los madrileños han denominado el “Triángulo del Arte”, conformado por el Museo del Prado, considerado una de las pinacotecas de mayor importancia a nivel mundial por su exclusiva colección de pintura española, italiana flamenca y holandesa de los siglos XII al XIX, mientras que la muestra que reposa en el Museo Thyssen-Bornemisza abarca principalmente artistas desde el período Gótico hasta el Siglo XX y por último, las obras el Museo Reina Sofía toman la posta hasta llegar al arte contemporáneo.

Todos los Museos se encuentran situados en edificios que además de su valor artístico e histórico, han servido de referente para el establecimiento de la museografía en pinacotecas a nivel mundial. Sin embargo, también en la administración del Arte, todo evoluciona y ahora son nuevos los recursos que se están utilizando para la exhibición de las obras, lo cual ha ocurrido en la ampliación del Museo del Prado, donde el arquitecto Rafael Moneo ha sido el encargado de transformar parte del gran templo madrileño que alberga a Velázquez, Goya y el Greco, acoplándolo al antiguo claustro de los Jerónimos.

Con la utilización de nuevos conceptos, hacen que desde el exterior el visitante no se percate de la conexión entre los dos edificios, mientras al interior la utilización de otro tipo de materiales e incluso el incorporar elementos funcionales como escaleras eléctricas, salas de descanso y para talleres, cafetería, etc., otorgan un ambiente distinto que brinda una suspensión mental al espectador que sale de una exposición con saturación de obras maestras y lo traslada a inmensas salas donde persiste el uso de pigmentos poco usuales en sus paredes y donde actualmente se exponen cuadros de gran formato de artistas españoles del Siglo XIX, “La Mitología e Historia Sagrada en el Siglo de Oro” a través de las Fábulas de Velásquez, y el manejo del movimiento a través de la muestra de “El toro mariposa” de Goya.

No solo hacen falta recursos para la correcta administración cultural en los Museos, pues ideas innovadoras y a veces aventuras en pro del desarrollo de la cultura, han hecho que espacios que en ocasiones no despertaban mayores expectativas, sean transformados en lugares donde el aprendizaje, la investigación y la retroalimentación que recibe el visitante sean una constante.

Así en Cuenca, tenemos interesantes proyectos que muestran propuestas al respecto, como la administración cultural llevada en el Museo de Pumapungo, que nos transporta a una interesante interacción arqueológica, étnica y natural; rescatar también en otra escala, el minucioso trabajo llevado por el Museo de Esqueletología, aportando nuevos métodos y recursos a la educación ambiental. Así se demuestra que los recursos económicos son importantes, pero lo trascendental es el ingenio y la capacidad de transformar lo rutinario en mágico, y lo común en insólito.

* Artículo publicado en Diario El Mercurio

peluquera

Ya sea para el turista, el residente, el estudiante o el trabajador, resulta interesante observar como Madrid ha ido creciendo y capturando momentos de la historia transformándolos ahora en grandes museos y palacios. Ciudad cosmopolita, que poco a poco se ha logrado integrar en la Unión Europea, y que además es una de las mayores receptoras de inmigración a nivel mundial; así, mientras la recorro velozmente en Metro, observo como en los vagones el espacio se transforma y las barreras raciales y lingüísticas desaparecen. Al poco tiempo suena el timbre, y anuncian la siguiente parada: Lago, estación adyacente a la “Casa de Campo”, propiedad que perteneció a la Casa Real y ahora constituye el parque público de mayor extensión del Municipio de Madrid.

Siento como si el transporte me habría llevado miles de kilómetros hacia el continente americano y, si mi visión no es ingrata, se reproduce con detalle el ambiente de cualquier feria o mercadillo de los Andes ecuatorianos. Si no fuese por los edificios y la fachada del Palacio Real que destaca en el horizonte, el visitante podría jurar que se encuentra en el Ecuador, pues la variedad de productos y la cantidad de compatriotas es realmente considerable; así, pese a estar a miles de kilómetros de distancia, las familias encuentran especialidades culinarias como chancho hornado, fritada, chochos, chulpi, guatita, pescado frito, tamales, empanadas de viento…; y demás productos “made in Ecuador”. Lastimosamente todo en un molesto de ambiente antihigiénico y sin los permisos municipales necesarios para dicha actividad comercial.

Tiempo atrás, la colonia de ecuatorianos improvisaba estas actividades en el familiar parque madrileño del Retiro, causando molestias sanitarias e impidiendo esa ansiada integración con la comunidad española. Razón por la cual fueron reubicados a la actual Casa de Campo.

Me llamó la atención como algunas damas improvisaban peluquerías en el mencionado parque: un espejo instalado en un árbol, una silla plástica y una que otra tonada nostálgica de Byron Caicedo, elementos que crean el ambiente propicio para que nuestros compatriotas inicien la fila para un económico corte de cabello. Esta experiencia me ha permitido comprobar que, pese a las dificultades, el trabajador ecuatoriano encuentra una alternativa para mantener sus tradiciones, gastronomía, juegos, etc.

Dentro de todo proceso de integración es importante mantener formas y hábitos de vida que a la vez respeten la realidad del Estado receptor, caso contrario inician las fricciones como la descrita del parque del Retiro, y sobre todo se crean falsos estereotipos entorno al “ecuatoriano”, que generan racismo, persecución y hasta una posterior exclusión. Actualmente la Comunidad de Madrid se encuentra invirtiendo cuantiosos recursos en la implementación de programas para jóvenes y adultos que apoyan el proceso de integración e inclusión, con el objetivo de que el migrante vea en España no solo su lugar de trabajo, sino una sociedad que puede convertirse en su hogar.

El tema de los movimientos migratorios no es fácil de afrontar, y es por ello que los principios de tolerancia y respeto de las culturas deben ser claves.
A veces me pregunto, solamente criticamos el hecho de que las sociedades estadounidense o española no permiten una rápida integración de los inmigrantes, sin embargo, en Ecuador también recibimos colombianos y peruanos, y creamos muchas trabas para su adaptación. Le invito a reflexionar las realidades en las que vivimos.

Artículo publicado en Diario el Mercurio

Foto y Video vía: www.mattabad.com

viviana.jpg 

Cada día las noticias que contienen éxitos de emigrantes ecuatorianos en otros países se vuelve más común.Viviana Astudillo Clavijo, una emigrante ecuatoriana recibió el premio juvenil de los “Persons Case”, galardón más importante que reconoce la trayectoria de las mujeres que apoyan al progreso de Canadá.

La Jefe de Estado Michaëlle Jean fue quien en representación de S.M. Isabel II de Inglaterra premió a Astudillo.

De familia cuencana, Viviana Astudillo ha encontrado en el Arte su forma de expresión, y con su proyecto de a base de los grafitis existentes en Toronto decorarlos impregnando su huella personal.

Arte y aporte social definen el trabajo de la ecuatoriana Viviana Astudillo, proyecciones que deberían buscar nuestros compatriotas que ya mucho hacen con su duro trabajo en el exterior.

foto vía: elcorreo.ca

Lo único necesario para que triunfe el mal,
es que los hombres buenos
no hagan nada.

Edmund Burke

* Fotografía de Santa Ana de los ríos de Cuenca.

Al igual que los musulmanes que por su religión tienen la obligación de visitar La Meca, al menos una vez en su vida; el ateniense tendría que conocer al menos una vez la Cuenca de España. Hermosa ciudad enclavada en un cerro rocoso del cual se distinguen dos zonas definidas de la urbe, la ciudad alta, que coincide con el casco antiguo y lugar donde se encuentran las famosas casas colgadas • ; y la ciudad baja donde se desarrolla toda la vida económica.

En realidad los parecidos entre la Santa Ana de los Ríos de Cuenca - Ecuador y su similar Cuenca de Castilla la Mancha, son pocos, sin embargo zonas como las del barranco del río Tomebamba llegarían a ser comparables con las casas colgadas, así como la cerámica que desarrollan ambas ciudades.

Ambas ciudades declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, recientemente se han hermanado dentro de un marco de cooperación y acercamiento entre los dos ayuntamientos.

Si llega a la Cuenca de los castellanos, no puede dejar de saborear el delicioso ajoarriero o el morteruelo… aunque en cuestión de gustos muchos atenienses preferiremos un suculento mote pillo.

 

• Ojo NO colgantes, ni se le ocurra cometer ese error pues un conquense no se lo perdonaría.

* Fotos vía Fundación Municipal de Turismo & Efrén Guerrero