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Cuando este blog (Ateniense en Madrid), se encuentra a punto de cumplir su primer año; el medio español Tribuna Latina lo ha incluido en el ranking, de los 20 blogs, que a criterio de su redacción, les ha llamado su atención.

Es interesante que nos incluyan en su lista, y nos da una razón más para continuar escribiendo, y convertir a esta bitácora en un espacio que muestre la realidad latinoamericana  y europea, desde una óptica distinta.

Sala de la Gioconda o Mona Lisa. Museo de Louvre, Abril 2008.


Madrid
.- Entre mezcla de ilusión y curiosidad, cada vez que viajamos a alguna ciudad nos desvivimos por conocer la mayor parte de monumentos históricos, plazas, atractivos naturales, y sobre todo los museos más sobresalientes; ante ello no escatimamos esfuerzo, presupuesto y ni siquiera el estado físico nos detiene, llegando hacer largas colas en las taquillas, para tomarnos la foto del recuerdo y ver en pocos minutos las obras maestras exhibidas, y luego algunos de estos viajeros recrean actitudes del recordado pishquista intelectual vanagloriándose en lo posterior de esta visita con familiares, amigos y colegas.

De esta manera, mientras uno recorre los principales destinos europeos, no es difícil encontrar al individuo descrito entre los concurridos pasillos del Museo del Louvre, que tropezándose entre el tumulto, busca simplemente obras como la Gioconda, la Venus o la Victoria, caso que se repite en los Museos del Vaticano, donde el turista ni siquiera se fija en las extraordinarias salas de Rafael, y corre apresurado a mirar 5 minutos los frescos de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina.

Así es preferible que con mochila a la espalda con los elementos esenciales y con la guía de la ciudad en la mano, descubramos siempre la esencia del lugar que visitamos, percibir los elementos tradicionales, mezclarse con la gente, encontrar entre las callejuelas esa chispa que le da vida a las urbes, y por qué no, comparar los atractivos que veamos con las de nuestro hogar.

Aún recuerdo el invierno madrileño, cuando en compañía de Matías Abad Merchán, decidimos visitar las obras de Goya y de Velásquez en el Museo Nacional del Prado, nunca nos imaginamos pasar más de dos horas con un viento frío que cual cuchillas nos perforaba el cuerpo, mientras escuchábamos un sinnúmero de idiomas y nos divertíamos contemplando los artistas callejeros que con su picardía sacaban más de una sonrisa fuera de sus bufandas a los turistas, y aunque el limitado presupuesto de estudiante nos ponía en incertidumbre, nunca dudamos en invertir los recursos que sean con tal de estar más cerca del arte en las diferentes pinacotecas de la capital madrileña.

Sin embargo, ¿hacemos lo mismo cuando nos encontramos en nuestra ciudad de origen?
Es difícil encontrar largas colas a las puertas del Museo de Arte Moderno o Museo de las Conceptas, escasos rostros infantiles miraremos en el Museo Pumapungo o en el Museo de las Culturas Aborígenes; pese a vanagloriarnos de ser la capital de la cultura del Ecuador, cada vez el cuencano de a pie, se vuelve menos participativo y pone barreras frente a cualquier tipo de manifestaciones artísticas, en la mayor parte de casos por desconocimiento que por desgano.

Interesante fue la iniciativa llevada en la última Bienal de Cuenca, donde las obras se expusieron en la calle, y aunque a muchos les causó impresión, fue interesante la repercusión que causó en los ciudadanos, que despertó en estos belleza, inconformismo, etc.; pero aún hace falta que los Museos salgan a la calle y lleguen a toda la población, que desde Sayausí hasta Monay, y desde Checa hasta Santa Ana, el conocimiento y la cultura se difundan, para que todos así podamos construir una sociedad guiada por la Luz de la razón y apoyada en la belleza del arte.

Artículo publicado en Diario El Mercurio.

* La idea de este artículo nació luego de una grata conversación con un buen amigo, al regreso de mi viaje.

Madrid.- Durante la última semana hemos sido testigos de numerosas manifestaciones religiosas que se han llevado a cabo en calles, templos, y hasta en los hogares de los cristianos practicantes, quienes durante estos días en actos de reflexión y contrición han expresado su ferviente devoción. Países como el Ecuador, donde alrededor del 90 por ciento de su población se define como católica, no faltaron las procesiones como el Cristo del Consuelo en el puerto principal, Jesús del Gran Poder en la capital, y como no recordar la tradicional visita de las iglesias en la Atenas del Ecuador, donde los cuencanos aprovechamos no solo para la celebración religiosa, sino que la complementamos con esa pasarela social tan nuestra, donde los coqueteos se esconden detrás de las velas, y las miradas se intercambian por las rendijas de las bancas de los templos.

Así entre “capirotes”, como les llaman a nuestros tradicionales “cucuruchos” en España, las 17 comunidades autónomas vivieron procesiones de todo tipo, las mismas que por momentos llevaron a nuestros compatriotas a trasladarse por minutos a su tierra, pues el parecido y el colorido de los personajes, que con el fuerte olor a incienso que deambulaba por las calles, creaba una especie de atmósfera especial donde las creencias y la convicción de cada uno de los asistentes, hacían que los asistentes podamos sentir un efecto energético diferente, algo muy cercano a la paz.

La sensación que pude experimentar, muchas otras personas la han compartido, no necesariamente en la Semana Santa, sino en las distintas manifestaciones religiosas que se desarrollan por todo nuestro país, así mientras los peregrinos marchan por las frías cordilleras del Azuay y Loja, con su único objetivo de visitar a su “churona”, o más al norte cuando quienes pasando por Guayllabamba caminan cientos de kilómetros solamente para saludar a su Virgen del Quinche.

Muchos agnósticos consideran que todo este tipo de situaciones por las cuales atraviesan los fieles, es simplemente producto de un dogmatismo religioso que lleva a los creyentes incluso a vivir situaciones de catarsis, las mismas que luego se les atribuye como milagros. Sin embargo, un análisis mucho más objetivo, nos lleva a concluir que la convicción, sentimiento y respeto con la cual toda esta gente realiza sus actos, sin duda crea una atmósfera especial la cual alejándonos del dogmatismo y el fanatismo, instaura ese silencio interior que todos algún día necesitamos experimentar.

En una experiencia similar, pero al otro lado del charco, hace poco fue la segunda ocasión que realicé la última etapa del camino de Santiago de Compostela; pese a que menos de la mitad de las personas que lo hacen, han dejado de lado el valor religioso del mismo, el paisaje y la confraternidad que se vive en su interior, hace que la experiencia sea inolvidable, ya que se unen en un mismo trayecto ciudadanos de todas las nacionalidades, y sin importar ideologías y religiones caminan juntos para alcanzar la misma meta. Todo este tipo de actividades para muchos simplemente son experiencias turísticas, para otros son lecciones de vida y demostraciones de fe, lo importante es recordar que la libertad religiosa y de pensamiento hace que dentro de un mismo territorio podamos convivir con diferentes visiones, donde el respeto a las mismas sea la constante para alcanzar una verdadera armonía social.

Artículo publicado en Diario El Mercurio.

Caixa Forum Madrid

La semana pasada fue inagurado en Madrid, el edificio de la Obra Social de la Caixa.

Y mientras observaba las publicidades y el bombardeo de imágenes, no sé si por nostalgia, similitudes, experiencias en otros blogs, o aquel extraño aferro al terruneo, pero en momentos lo identifiqué con esta típica postal Ateniense.

Catedral Cuenca Ecuador
Catedral Cuenca Ecuador

Es la segunda vez que viajo para tierras Gallegas; su cultura, energía y tradiciones cada vez me atraen más.

Una mezcla de lo verde y esa humedad que me trae recuerdos de la “Atenas” y con la magia del mar que golpea insesantemente las costas.

“mais alá do azul ceo,
mais alá do verde mar.
daquel lugar a onde o vento
retirase a descansar.

daquel lugar saín un día
cara un mundo que non podería
mais que en soños ser verdade”.  José L Dasilva N.

La magia de los celtas me ha conquistado, y es donde pienso descansar.

viviana.jpg 

Cada día las noticias que contienen éxitos de emigrantes ecuatorianos en otros países se vuelve más común.Viviana Astudillo Clavijo, una emigrante ecuatoriana recibió el premio juvenil de los “Persons Case”, galardón más importante que reconoce la trayectoria de las mujeres que apoyan al progreso de Canadá.

La Jefe de Estado Michaëlle Jean fue quien en representación de S.M. Isabel II de Inglaterra premió a Astudillo.

De familia cuencana, Viviana Astudillo ha encontrado en el Arte su forma de expresión, y con su proyecto de a base de los grafitis existentes en Toronto decorarlos impregnando su huella personal.

Arte y aporte social definen el trabajo de la ecuatoriana Viviana Astudillo, proyecciones que deberían buscar nuestros compatriotas que ya mucho hacen con su duro trabajo en el exterior.

foto vía: elcorreo.ca

Lo único necesario para que triunfe el mal,
es que los hombres buenos
no hagan nada.

Edmund Burke

* Fotografía de Santa Ana de los ríos de Cuenca.

Al igual que los musulmanes que por su religión tienen la obligación de visitar La Meca, al menos una vez en su vida; el ateniense tendría que conocer al menos una vez la Cuenca de España. Hermosa ciudad enclavada en un cerro rocoso del cual se distinguen dos zonas definidas de la urbe, la ciudad alta, que coincide con el casco antiguo y lugar donde se encuentran las famosas casas colgadas • ; y la ciudad baja donde se desarrolla toda la vida económica.

En realidad los parecidos entre la Santa Ana de los Ríos de Cuenca - Ecuador y su similar Cuenca de Castilla la Mancha, son pocos, sin embargo zonas como las del barranco del río Tomebamba llegarían a ser comparables con las casas colgadas, así como la cerámica que desarrollan ambas ciudades.

Ambas ciudades declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, recientemente se han hermanado dentro de un marco de cooperación y acercamiento entre los dos ayuntamientos.

Si llega a la Cuenca de los castellanos, no puede dejar de saborear el delicioso ajoarriero o el morteruelo… aunque en cuestión de gustos muchos atenienses preferiremos un suculento mote pillo.

 

• Ojo NO colgantes, ni se le ocurra cometer ese error pues un conquense no se lo perdonaría.

* Fotos vía Fundación Municipal de Turismo & Efrén Guerrero

Ahora con ya con un cuarto de siglo, puedo publicar uno de esos textos que quedaron en el diván del psiquiatra y ahora son del público.

La pelota con su ir y venir mareaba al pobre que desde el suelo, como un mártir trataba de levantarse pidiendo una nueva oportunidad; su mano agarraba su camisa a cuadros que se había enredado en las mallas del arco de fútbol.

Con un tiro desde la media cancha, el balón impactaba en su rostro dándonos el Gol de la victoria.

Los muchachos y Yo, rodábamos sobre Diego festejando el triunfo, pero su cara demostraba a un verdadero perdedor.

En los lavabos, el agua retiraba el fango de su cara, pero sus “pecas”, permanecían estáticas, mientras que su rodilla que se asemejaba a la de Cristo le impedía caminar. Con gran dolor, me contaba sobre su mala suerte, pero sus palabras se perdían en el agua.

A la salida dominábamos el balón, esquivando a los perros y la porquería de la gallina que asemejaba a un campo minado; cuando nos acercábamos a la calle, la pelota de fútbol se me escabulló y un largo pase para Diego iba a la vía….

…. él flaco corrió a cogerla, pero antes de poder advertirle del peligro, un auto lo impactaba lanzándolo por el infinito, mientras el balón y su cabeza se confundían rebotando sobre el concreto.

Atrás quedaron los tiempos en los que el pobre estudiante cuencano tenía que tomar sus cuatro cosas y en pro del conocimiento y progreso para su ciudad, enrumbarse hacía la capital, y posteriormente al exterior, teniendo que atravesar su criollo homesickness, iniciando solo sus tareas de casa, tales como lavar, planchar, cocinar, etc. Situación ajena para el morlaco, quién al ser un “chico de casa“, tuvo siempre a su disposición dichos servicios brindados por su madre o empleada.

En la actualidad el joven ateniense, cuenta en la mayor parte de destinos universitarios con una serie de implementos para atender tales requerimientos, que en más de una ocasión le ayudaran en las difíciles artes del lavado y secado de ropa, así como los más variados condimentos y complementos para volver su estadía un poco más placentera.

Esta “can culture” (cultura de la lata), poco a poco nos vuelve dependientes a estos productos, sin embargo, hacen nuestra vida más tranquila y placentera.

Así que amigo estudiante, no dude en acudir al supermercado más cercano y buscar estas soluciones, y aún mejor si aún quiere recordar sus raíces, en España o Estados Unidos, cadenas como Alcampo, Corte Inglés, Walmart, etc, usted podrá encontrar desde el secretito del buen sabor Ajinomoto, pasando por las clásicas Sardinas Isabel, cerveza Pilsener, Achiote, y si aún quiere recordar a su ñusta,tome un buen Zhumir. Así que ahora no hay pretextos para dejar el homesickness de lado.

Manos a la obra y buen provecho!