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Imagen vía: hendriko
La Teledemocracia se refiere a la proyección de las Nuevas Tecnologías en los procesos de participación política de las sociedades democráticas, desde su más diversas manifestaciones: televisión, radio, Internet, etc.
Muchos somos ya del criterio que las avanzadas redes y soportes telemáticos que poseemos en la actualidad, pueden contribuir al desarrollo de la participación ciudadana, sobre todo en la creación de un equivalente electrónico a los espacios públicos, donde las ciudadanos a través estos instrumentos, puedan ejercitar un papel más activo en el desarrollo de la comunidad y no se mantengan estáticos como simples espectadores o consumidores.
En menos de cuatro décadas, la transmisión de mensajes por parte de los actores sociales ha variado aceleradamente, solo basta recurrir al ejemplo que muchos autores citan: “hace cuarenta años, cuando el Che Guevara se internó en Bolivia, escribía en pequeños papeles que entregaba a los campesinos, con la ingenua esperanza de que llegaran a los periodistas., y en los años noventa, cuando el subcomandante Marcos se internó en la selva lacandona, se presentó al mundo desde el Internet”Javier del Rey Morató en su obra Comunicación Política, Internet y Campañas Electorales.
Es fácil apreciar como el bastión de la lucha de los ciudadanos en las calles, ahora ha sido suplantado por el intercambio de información en las redes; sin embargo lo importante de la Teledemocracia y que la diferencia del concepto de democracia que se manejaba en el siglo pasado, es la capacidad de interactuar y construir un proyecto basado en la interculturalidad, que gracias a las Nuevas Tecnologías permite poner los avances de la ciencia en un programa cercano a los ciudadanos que resuelva sus verdaderas necesidades gracias a esa constante interacción con la administración pública.
Así, la Red constituye una fuerte fuente de apoyo a la democracia del Siglo XXI, pues pone en manos de los ciudadanos la información generada minuto a minuto, para que estos la utilicen, la difundan y la valoren.
Sin embargo, en lugar de aprovechar estos beneficios, cada día nos convertimos en simples usuarios del sistema, dispuestos a satisfacernos simplemente de las informaciones que nos brindan los medios, dejando de lado nuestra labor crítica y reflexiva, llegando a aceptar lo que nos viene dado, situación que se ve reflejada en el aspecto político y social, con un desapego total del individuo ante la realidad, y sobre todo esa pérdida de capacidad de reacción ante los problemas, cayendo en una explotación de “servidumbre de la información”, donde pese a estar informados, el crecimiento en conocimientos del individuo es realmente escaso.
Pese a que nuestra realidad latinoamericana, refleja que el nivel de acceso a Internet por parte de la población, aún no supera el 10%, lo cual aún no nos permite realizar un ejercicio pleno de Teledemocracia en nuestra comunidad, este artículo va dirigido a políticos, funcionarios públicos y a los ciudadanos, para plantearnos un reto en el cual creemos una red de interacción entre: la Administración y los administrados, fundamentada en la participación democrática responsable, que nos otorgue una mayor transparencia y eficiencia de la actividad pública.
Lo publiqué en Diario El Mercurio
El profesor Antonio-Enrique Pérez Luño, ha elaborado un interesante trabajo respecto a la Teledemocracia que lo incluye en su libro “¿Ciberciudadaní@ o ciudadaní@.com?”, donde clasifica a la Teledemocracia otorgándole una faceta débil (partidos políticos-democracia representativa) y otra fuerte (participación directa del ciudadano), sin embargo vemos como estos planteamientos doctrinales que se han venido elaborando durante los últimos años, muchas veces tienden a no reflejar fielmente lo que cada sociedad democrática logra, y sobre todo no encontramos un Estado donde se puedan observar elementos de una sola de las categorías citadas, pues al no ser estáticos, siempre cambian y se acoplan ante adversidades y ante los avances tecnológicos.
Por un lado se encuentra el proceso mediante el cual los sujetos de los partidos políticos usan actualmente nuevos canales para establecer el contacto con los electores, gracias a las NT, cabe añadir que Sartori, al referirse a la relación del ser humano con los nuevos canales mediáticos, realiza una fuerte crítica en la cual advierte que el hombre se va convirtiendo en un simple usuario, dispuesto a satisfacerse solamente de las informaciones que le brindan los medios, dejando de lado su labor crítica y reflexiva, llegando a aceptar lo que viene dado, situación que se verá reflejada en el aspecto político y social, con un desapego total del individuo ante su realidad, y sobre todo esa pérdida de capacidad de reacción ante los problemas que se le puedan llegar a presentar, puesto que este se encuentra diseccionado por el pensamiento de quien maneja la información, y si éste es quien tiene los recursos, podríamos asistir a una nueva forma de dominación, donde el ciudadano al volverse usuario dependiente del sistema tecnológico, abstractamente al confiar plenamente en esto entrega su opinión y voluntad a un tercero, quién lo introducirá en una explotación de “servidumbre de la información”, donde pese a estar con noticias y detalles, las ideas claras y el crecimiento en conocimientos del individuo son realmente escasos.
Sin duda esta tesis resulta extremadamente crítica con la influencia de las NT en la Teledemocracia, sin embargo es interesante reconocer que en el procesos de integración de ciudadanía con la administración, no solo la sociedad de la información ha servido como enlace durante el proceso electoral, para la planificación de los planes de gobierno para cada comunidad, sino lo importante es que con los medios que en la actualidad se disponen, dinamizar la comunicación y la retroalimentación entre administrador y administrados, para que el intercambio de ideas y pensamientos además de ser canalizado de manera rápida y efectiva, podrá ser sincero, crítico y sobre todo libre, dejando que el ciudadano pueda a su vez trasmitir sus necesidades, quejas e ideas al jefe del distrito, ayuntamiento, prefectura, etc.; creando un sistema de comunicación entre iguales, que otorga sobre todo una dosis importante de reflexión política al individuo, quien al sentirse que su criterio es atendido, no solo que se interesa más por el desarrollo de la sociedad que le rodee, sino que al estar satisfecho genera un sentimiento de confianza en el sistema de democracia y participación directa a través de las NT, como lo explica el profesor Pérez Luño.
“Las repercusiones de las NT no se circunscriben a los procesos electorales, sino que se proyectan en un amplísimo mosaico de relaciones entre los poderes públicos y los ciudadanos. Uno de los grandes retos de las democracias del presente es posibilitar una red de comunicación directa entre la Administración y los administrados que redunde en una profundización democrática y en una mayor transparencia y eficiencia de la actividad pública. En los países anglosajones y escandinavos existe, desde hace algunos años, una fecunda experiencia de conexión de los ciudadanos a redes virtuales aplicadas a la Administración Pública“.(A. PÉREZ-LUÑO, “¿Ciberciudadaní@ o ciudadaní@.com?”, Barcelona 2004.p.64)

Gracias a la invitación de la cátedra de “Democracia y Derechos Humanos” de la Universidad de Alcalá de Henares, pude asistir a la conferencia “La Dignidad Humana” dictada por el Maestro Gregorio Peces Barba.
Como es característico en su estilo, este padre de la constitución española y rector de la Universidad Carlos III de Madrid, logró esquematizar el tema y entregarnos valiosos criterios del individuo y su correcta protección a lo largo de la historia.
Ya en el coloquio final, tuve la oportunidad de consultarle respecto a su criterio respecto a las declaraciones vertidas por el presidente George W. Bush, respecto a la justificación del método del “waterboarding” o “simulacro de ahogamiento” utilizada con los terroristas de Al Qaida detenidos en la cárcel de Guantánamo, argumentado que esa valiosa información obtenida ha servido para fortalecer la seguridad de la comunidad internacional.
Peces Barba me supo contestar que NO se pueden hacer justificaciones tan generales respecto a la utilización de la fuerza, sin embargo en casos específicos, él podría pensarlo si cabe o no la aplicación de este tipo de técnicas, cuando exista un interés superior en juego.
Son pocos los estudiantes de Derecho que durante su vida universitaria no se hayan situado en uno de los fantasiosos y complicados casos del common law, que el escritor John Grishman trae en sus obras.
El Testamento, La Granja, El Cliente, El informe pelícano, la Hermandad, entre otros títulos figuran en su larga lista de novelas que van más allá del thriller policial, y con un aporte netamente jurídico (Grishman es Abogado por la Universidad de Misisipi), llevan al lector a recrear los casos y en ocasiones volverse parte de la trama.
Muchas de sus obras han sido llevadas al cine, sin embargo para todos quienes tengan interés en el campo jurídico y político de seguro que estas novelas a muchos les dejaran muchas enseñanzas, a lo mejor cautela, mayor audacia o quizás descaro.
* En la actualidad me encuentro leyendo “La Hermandad“, sin duda una novela que puede interesar a muchos precisamente ahora que se desarrollan las elecciones primarias demócratas en Estados Unidos.










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