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Imagen vía flickr

Un fenómeno típico del ecuatoriano que se encuentra en el exterior es el deseo de regresar a su patria para hacer todas las cosas que siempre quiso y dar el todo por el todo por transformarla y hacerla cada día mejor.

Es así que hace no menos de un año, mientras realizaba mis estudios de posgrado en el exterior, me comuniqué con el que ahora es el Alcalde electo de la ciudad, y conversábamos vía “Messenger”, de los cambios que Cuenca necesitaba y de las acciones urgentes que se debía tomar.

Conocí a Paúl Granda López, cuando Yo cursaba el pregrado de Leyes en la Universidad del Azuay, y él ya se desempeñaba como Director del Instituto de Régimen Seccional del Ecuador (IERSE), y juntos colaboramos en el nacimiento de la Corporación Participación Ciudadana en el Azuay, así como en la observación de algunos procesos electorales.

Considero que para los jóvenes universitarios de la época, Paúl fue realmente un ejemplo a seguir, y muchos al igual que él, a través de becas y llenos de sueños viajamos a España para cursar nuestras Maestrías y Especializaciones.

Antes de viajar a Alcalá de Henares visité a Paúl en su programa de radio, para pedirle unos consejos relativos a la estancia fuera, y en algo estuvimos de acuerdo, que si se estudia fuera, el compromiso es regresar de nuevo a la ciudad para reinvertir todo lo aprendido a favor de la sociedad.

La propuesta que Paúl Granda presentó en esta oportunidad para su candidatura a la Alcaldía, fue sin duda una creación de la comunidad, reflejando los intereses de los jóvenes, mujeres, personas de la tercera edad y con capacidades especiales, sin embargo, lo que deberá hacer es representar a las cuencanas y cuencanos del área urbana como rural, que optaron por esta opción como una alternativa y con esperanza en el cambio.

Ahora el nuevo Alcalde sostiene -y con mucha razón- que sólo podremos acabar con el caos de la ciudad tomando medidas pensadas por la gente, para la gente y por la gente, atendiendo así sus necesidades y aspiraciones, lo que implica cambios sociales y ambientales profundos, castigos judiciales para los culpables de los grandes contubernios, o lo que es lo mismo, iniciar una nueva era, en los comportamientos y en las acciones, que permitan combatir la situación actual. Paúl Granda usó los días que le correspondieron a su campaña para levantar el estado de ánimo de las cuencanas y cuencanos y crear esperanzas de un futuro mejor. Sin lugar a dudas, ésa es, en realidad, la razón por la que fue elegido.

Claro está que hay que sumar a esto su singular recorrido personal, su juventud, su formación, su estilo comedido y sincero, su profesional equipo de trabajo, lo que lo convirtieron en un político diferente, la opción regeneradora que Cuenca necesitaba después de predecesores que administraron la ciudad con un estilo por decirlo menos, “clásico”.

Solo el tiempo dirá si Granda cumplirá las expectativas creadas, y si la esperanza puesta en su nombre se traducirá en una Cuenca para el mejor vivir.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

ajusticiamiento

Imagen vía HOY

Todos los canales de televisión se disputaban por exhibir la gran exclusiva, el ajusticiamiento indígena no sucede todos los días, y cuando el “rating” está de por medio, los valores, líneas editoriales, y hasta la racionalidad se olvida, y como consecuencia tenemos las imágenes que pocos días atrás las cadenas de televisión emitieron sobre la muerte de un ciudadano en Canchagua.

Cual si se tratase de un “reality show”, todos los ecuatorianos tuvimos acceso en nuestros televisores la trasmisión de los últimos dolorosos momentos de vida de Fausto Medina, ciudadano que sustrajo de la casa de un indígena un artefacto eléctrico, y fue juzgado y sentenciado a muerte por la comunidad de Canchagua Bajo.

Medina luego de ocho horas de ser ortigado, fue incinerado vivo, imágenes que fueron retransmitidas sin ningún criterio, ni censura por las cadenas de televisión ecuatorianas. Si bien es cierto, la polémica legal de este caso, frente a las disposiciones constitucionales del artículo 171, resultan interesantes y dignas de analizar, esta vez prefiero analizar que sucede con nuestros medios frente a estos abusos de libertad de expresión.

En estos momentos que la información se ha convertido en un bien más del mercado, y que su intercambio se lo hace de manera acelerada, hay criterios y bases doctrinales de la libertad de expresión que no podemos olvidar. Es necesario recordarlas y hacer que estas sean la base de la labor de difusión informativa de los medios de comunicación, pues a través de su función se debe contribuir al desarrollo y convivencia democrática de la sociedad, que garantiza la dignidad interna y libertad de los individuos y sobre todo es el instrumento de expresión de los seres humanos.

Así por ejemplo, nunca opinamos respecto a los límites que los ordenamientos jurídicos deben imponer a la libertad de expresión frente a la protección de la Juventud y la Infancia, colectivo que al encontrarse dentro de otras condiciones que los vuelven más vulnerables ante la información o criterios que se puedan verter sobre ellos, o sobre los contenidos que estos reciban, afectarán su desarrollo y lo reflejarán posteriormente dentro de su comportamiento de manera negativa.

Es por ello que ante las posibles arbitrariedades que se pudiesen realizar ya sea por parte los medios estatales o particulares, cobijados en una legislación que no pone límites a los contenidos a emitirse, cabe aquí sugerir la posibilidad de autorregulación por parte del agente emisor del mensaje, quien desde su formación personal y profesional, tendrá la tendencia de ejercitar su trabajo de acuerdo a los principios éticos y profesionales, evitando argumentos que posibiliten crear leyes mordazas que lo único que hacen es limitar las libertades del individuo.

El caso Medina nos hace pensar que es tiempo de revitalizar el papel y función social que los medios deberían cumplir en la sociedad, siendo fundamental que justifiquen su existencia, basando sus contenidos en los principios de imparcialidad, objetividad y veracidad.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

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Para muchos, el manejo de los derechos humanos y la migración, siempre presentará una posición ideológica extrema, sin embargo, en la actualidad este fenómeno que acontece a diario en nuestras poblaciones, debe ser manejado con un criterio técnico y sobre todo sin fanatismos.

La actual Constitución de la República, al tratar los “derechos fundamentales”, se refiere a estos como “derechos”, por lo que cada una de las garantías individuales que forman parte de este fenómeno, se encuentran protegidos.

A pesar de ello, el hecho que nuestros instrumentos jurídicos internos contengan protecciones y garantías para los migrantes, no es suficiente, pues en otros Estados, cada vez las políticas de recepción de extranjeros se vuelven más duras, y aún los países que se vanaglorian por ser los sostenedores del sistema de Derechos Humanos, son los primeros en establecer procedimientos denigrantes, persecuciones, y elevar barreras para todo foráneo que desee entrar a su territorio.

Para la mayor parte de personas que en algún momento de la vida hemos tenido que tomar la decisión de abandonar nuestro país, ya sea por estudios, invitaciones, eventos o trabajo, etc., las sensaciones suelen ser extrañas, pues por una parte la ilusión y la expectativa nos invaden, aunque, la tramitología para obtener los visados, en momentos nos desalientan y hasta nos quitan los ánimos, pero el migrante es perseverante y sabe lo que quiere y lucha hasta el final para conseguirlo.

De la misma forma, el fenómeno sucede de manera inversa, y como sociedad no nos damos cuenta, pues son muchos hermanos colombianos y peruanos que en los últimos años han ingresado a nuestro territorio en busca de un sueño, cada día los criticamos, explotamos, y no nos preguntamos por qué razón estas personas han decidido llegar hasta nuestras tierras, a lo mejor la violencia los despertó una noche y los obligó a abandonar su vivienda, o la sequía, unida a la pobreza extrema les llevó a dejar su polvorienta ciudad para huir rumbo al Norte, en busca de un pan para compartir con su familia.

En general, como lo apunta la mayor parte de doctrinarios frente al tema de Derechos Humanos y Migración, el derecho protegido debe encontrarse principalmente en la libre movilidad del ser humano, al cual Yo le agregaría la complementariedad de la garantía de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales del individuo.

Por ello, para tratar el fenómeno de la migración hace falta ser objetivos y mirar las dos caras de la moneda, y no simplemente ver la “astilla” en el ojo ajeno, del Estado Receptor de migración, sino analizar y reflexionar acerca de la gran “viga” que cargamos en nuestra propia realidad ecuatoriana, donde los casos de xenofobia cada vez se vuelven más comunes, y no nos permite llegar a esa ansiada integración nacional, en la cual la sociedad sea unificada por la cultura y la historia común, derrotando para siempre los resentimientos y enemigos, tan contrarios al universalismo de los derechos del hombre y el ciudadano.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

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Photo by Presidencia

Hace un año mientras estudiaba mi Maestría en Madrid, y realizaba mis prácticas profesionales en la Oficina de Procesos Electorales del Ministerio del Interior de España, envié una propuesta a la Doctora María Paula Romo, Vicepresidenta de la mesa de Legislación y Codificación de la Asamblea Constituyente del Ecuador, respecto al derecho de sufragio de los extranjeros en el país.

El anterior texto constitucional ecuatoriano mantenía un criterio errado al considerar a los extranjeros simplemente como trabajadores, sin el reconocimiento total del resto de derechos civiles y políticos (voto), dejando de lado esa concepción de considerar a todos los seres humanos verdaderos ciudadanos del mundo.

El legislador de ese entonces se había olvidado que sólo como ejemplo en el caso español, los ecuatorianos son el segundo colectivo de inmigrantes, convirtiéndolo en un grupo de gran influencia, y que poco a poco ha ido alcanzando determinados logros respecto a la cobertura de sus derechos. Sin embargo, no podía lograrse una auténtica integración cívica y política, sin el reconocimiento del derecho al voto, pues este constituye el pilar fundamental, mediante el cual los ciudadanos pueden participar en la toma de decisiones respecto al entorno en el que se encuentran.

De esta manera, para lograr un verdadero proceso de integración, la Unión Europea previó en el Tratado de Maastricht de 1992, el reconocimiento al derecho de sufragio activo y pasivo en las elecciones municipales del Estado de residencia que fuera distinto del que el votante sea nacional.

Sin lugar a duda hay que tener en cuenta que la atribución de los derechos políticos a los extranjeros constituye una atribución exclusiva del Derecho Público Interno de cada Estado, de esta manera cada gobierno mirando sus objetivos y prioridades tiene la potestad de regular un marco jurídico que amplíe la cobertura de derechos a favor de los extranjeros, lo cual permite la mayor integración social de estos, al participar en asuntos de decisión en los espacios donde se desenvuelven.

La Constitución de 1998, dentro de su articulado, no contemplaba, ni reconocía el derecho al sufragio a favor de los extranjeros, limitando de esta manera cualquier posibilidad de iniciar acuerdos previos para convenios bilaterales, en los que se busque reconocer en otros Estados, el derecho al sufragio para nuestros nacionales.

Y fue en la Constitución del 2008, que en su artículo 63, se reconoció el derecho al sufragio a los extranjeros cumpliendo determinadas condiciones, y los derechos de nuestros compatriotas en el extranjero por fin se consolidaron, gracias a la firma del convenio electoral, durante la visita del Ministro de Relaciones Exteriores de España, Miguel Angel Moratinos, el pasado 25 de Febrero.

Ahora cerca de 300.000 ecuatorianos residentes legalmente en España durante al menos cinco años, podrán votar en las elecciones municipales, medida que constituye una verdadera protección y garantía para nuestros compatriotas en el extranjero, y sobre todo muestra un cambio en la política migratoria y de integración, ampliando no sólo los derechos, sino los sentimientos de ciudadanía, y haciéndome que vuelva a creer en el sistema, y saber que las propuestas de cada uno de los habitantes sí pueden ser realizables.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

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Aprovechando los generosos feriados decretados en el país, muchos ecuatorianos viajaron para compartir con sus familias a diferentes destinos turísticos del Ecuador. La gran afluencia de pasajeros a las terminales terrestres fue la constante, primando en estos el desorden, el aglomeramiento y la inseguridad.

No faltaron las noticias de nuevos asaltos a unidades de transporte público en las vías de nuestra provincia, situaciones que generan pánico a turistas y pasajeros que diariamente se desplazan por estas rutas.
En mi caso personal, me vi obligado a retornar de la provincia de Santa Elena en autobús. Realmente pensé que la experiencia iba a ser del todo calmada, sin embargo me equivoqué.

Al llegar al Terminal Terrestre de Salinas, ni siquiera me acercaba a la venta de boletas, y por algún motivo extra sensorial, dos individuos ya sabían dónde me dirigía, y pese a encontrarme a tiempo, me indicaron que el autobús ya estaba saliendo y que debía correr por los pasillos, caso contrario lo perdía, así que obedecí cada una de sus órdenes; en ese momento comprendí que era un serrano fácil de engatusar.

Al abordar el vehículo me acomodé en mi asiento, saqué un libro y me coloqué mis audífonos, sin embargo no pasaron más de 3 minutos, y los parlantes del bus se encendieron con la selección de la bachata más rebuscada y el reguetón de contenido, anulando a mis audífonos, e incorporándome a un mundo extraño en donde la música no se la califica por su armonía ni por su contenido, simplemente por la estridencia.

Realmente agradecí al llegar a Guayaquil y cambiar de ambiente en una terminal de pasajeros con todos los servicios, y totalmente amigable al turista. Atrás quedaban mis recuerdos de la infancia cuando llegar a la Estación Jaime Roldós, significaba estar cerca de un verdadero infiernillo. Pese a las comodidades que ofrece esta moderna infraestructura de transferencia, al subir nuevamente al autobús, el caos volvió a hacerse presente, pues la impuntualidad en el cumplimiento de las frecuencias realmente molesta, y mientras me acomodaba en mi puesto, el pasajero de mi lado se encontraba en un avanzado estado etílico, lo que lo llevó a caer totalmente dormido en mi hombro durante las cuatro horas de regreso.

El autobús se detuvo en casi todas las poblaciones para recoger pasajeros, incumpliendo así las políticas de las empresas que sostienen que el viaje se realiza directo a la ciudad, sin paradas. En cada momento que alguien ingresaba a la unidad mi nerviosismo se incrementaba pues se dice que la mayor parte de asaltos ocurre justamente porque en el trayecto los delincuentes suben a los buses. Mi viaje fue interminable, y el tiempo transcurría lento, muy lento mientras pasábamos lugares críticos donde ocurren este tipo de delitos, como El Tamarindo, Yerba Buena hasta llegar a Molleturo, sin embargo tuve la suerte de no ser uno más de los asaltados en estas vías de la provincia.

A usted querido lector, la descripción le parecerá un viaje a lo más profundo de Macondo o de un día más en Haití, pero No, todo lo narrado sucede en Ecuador; un país que quiere crecer en base a su promoción turística. Los recursos naturales no nos faltan, tampoco los destinos, sin embargo si queremos potenciar estas actividades, primero debemos trabajar en la comodidad, seguridad y atención que un turista y que cada uno de nosotros nos merecemos, pero que a veces tememos en exigirlo.

Lo publiqué en El Mercurio

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Picture by VON POSH

Como si se tratase de una moda todos intentamos referirnos a los procesos de participación ciudadana que se pueden llevar a cabo en las entidades públicas, y siempre tendemos a ligar este concepto con las decisiones políticas o con la construcción de espacios participativos en los que se implique a la ciudadanía en las iniciativas institucionales y en la toma de decisiones de los temas de mayor interés para el futuro de la comunidad.

De la manera que lo he definido, tenemos una gestión perfecta en la cual el ejercicio del poder ciudadano legitima la actuación de los diferentes entes públicos, logrando de esta manera mayor gobernabilidad, democracia y equilibrio.

Sin embargo, si realizamos un breve análisis de la situación en nuestro país, vemos que hemos implementado estos postulados en la formulación de proyectos, en las justificaciones de programas de desarrollo e incluso en la normativa legal; pese a ello al momento de necesitar la presencia ciudadanía, la realidad nos demuestra que en la mayor parte de casos dicha participación se ve reducida a la incorporación de minorías no representativas de la sociedad, dejando así marginadas las verdaderas necesidades de las comunidades, simplemente por no haber sabido socializar las propuestas, o en ocasiones porque los actores llamados a intervenir fueron tomados “a dedo” solamente por cumplir con los procesos de participación ciudadana.

Solamente como un ejemplo que vale la pena rescatar, hace días recibí la propuesta de la X Bienal de Cuenca, en un documento que realmente busca que los ciudadanos nos identifiquemos con la propuesta, haciéndonosla nuestra, concibiéndola ya no solamente como un evento, sino cimentando sus ideas en una política cultural unida a la gestión de programas educativos, teóricos y de difusión. Así también revitalizando la verdadera esencia para la cual fue creada, de ser ese gran observatorio para el estudio de las nuevas estéticas visuales.

Esto demuestra que no necesariamente los procesos de participación ciudadana deben estar compaginados siempre con el ambiente político, sino también en el arte y la cultura las instituciones deber ser permeables a los cambios, e incorporar en esta construcción, al ciudadano de a pie, a esa persona que en ocasiones no está al tanto de las tendencias artísticas, pero a veces en éste se concentra todo el imaginario urbano o rural, que permite al artista crear y reflejar en sus obras la realidad de una comunidad.

No olvidemos que incluso nuestro recién aprobado texto constitucional incluye explícitamente este tema, el mismo que puede ser ejercido de manera directa o indirecta, en el segundo caso a través de esa facultad controladora de la Función de Transparencia y Control Social que se verá reflejada en el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, ente llamado a ser el canal y la presencia del poder ciudadano dentro del Estado.

Mientras tanto, hasta que todo esto se implante, Yo seguiré aportando con mi trabajo desde mi escritorio y desde las aulas a que este difícil proceso de construcción ciudadana se plasme algún día en beneficio de la comunidad.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

Uno de los problemas que más preocupa a los ciudadanos dentro de nuestra ciudad, es la Inseguridad, la cual pese a no ser tan grave como la que se vive en la Capital de la República o el Puerto Principal, se ha venido incrementando en la última década, y las medidas para combatir esta realidad, han quedado simplemente como “parches”, que simplemente han apaciguado los ánimos de quienes de una u otra forma reclaman por una villa en paz.

Debido al ambiente en el que vivimos, los padres de familia poco a poco se han ido convirtiendo en verdaderos “chóferes” de sus hijos, los cuales ante el alto riesgo que corren de que estos sean asaltados mientras caminan o toman el transporte público para dirigirse a las escuelas, academias, o actividades extracurriculares, optan por transportarlos y llevarlos de puerta a puerta, sin embargo, ¿hasta qué punto es factible vivir en esta burbuja de seguridad?

Somos conscientes que muchos barrios de nuestra urbe, los cuales guardan gran riqueza histórica y arquitectónica, son ahora verdaderos conventillos, donde las desigualdades sociales que atraviesan sus habitantes, les ha llevado a caer en actividades ilícitas, con la consecuente creación de inseguridad en dichos sectores; si bien es cierto, algunos proyectos de regeneración urbana, han sido puestos en marcha, el trabajo que se necesita en estas zonas debe ser integral.

Ya que más allá de poner un farol, pintar la fachada de la casa, o arreglar una vía, se debe trabajar con la gente, y satisfacer sus verdaderas necesidades, no solo hace falta maquillar la pobreza, o esconder a los mendigos detrás de grandes plataformas de concreto, para que turistas y autoridades nacionales crean que en Cuenca se percibe un ambiente de calma todos los días, y que en realidad se busca que la gente viva mejor.

Es por ello que si todos tenemos la aspiración de construir una ciudad donde nuestros hijos puedan transitar libremente sin temor a ser asaltados, y donde nuestras madres puedan subir tranquilamente al autobús sin que corran el riesgo de ser víctimas de un carterista, que se lleve el dinero de la compra para la semana; es necesario desarrollar dos factores fundamentales para luchar contra el fenómeno de la inseguridad ciudadana.

El primero se basa en eliminar las causas que llevan a los rufianes a delinquir, a través de una correcta aplicación de justicia social, que contemple que todos los ciudadanos tengan iguales oportunidades, así como lograr una correcta reintroducción de los sujetos de alto riesgo, a través de actividades productivas.

Y el segundo, sin duda es apropiarnos los cuencanos de nuestros espacios públicos, ya que toda plaza, parque, calle, son nuestras, y son para nuestro esparcimiento e integración. Así, cuando ciudadanos honestos y respetuosos logren llegar a ese nivel de apropiación, que conlleva un control implícito de esos espacios, al sentir cercanía, creará un efecto multiplicador donde los ciudadanos seamos los verdaderos guardianes de la ciudad, y de esta manera niños, jóvenes y adultos, podremos disfrutar a plenitud de una ciudad tan bella, aunque a veces insegura, como la Atenas del Ecuador.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

En todas las actividades que desarrollamos durante nuestras vidas, sin importar la fuerza, intelecto, habilidad, que se requiera para estas, mujeres y hombres compartimos desde nuestros medios dichas responsabilidades; sin embargo al momento de una remuneración, posición en una empresa, esa idea de igualdad de pronto desaparece, y ese instinto del patriarcado que nos formó durante nuestra infancia, sale a escena.

Durante mis clases, ya sea de pregrado y posgrado, siempre las aulas tuvieron un mayor porcentaje femenino, y sin temor a equivocarme ellas tenían un mejor rendimiento, sin embargo, la estructura de nuestra sociedad no permitió que todas ellas sobresalgan, a veces la maternidad las absorbió, o una competencia desleal las anuló.

De la misma forma, a través de mi experiencia profesional, he tenido la suerte de estar bajo la dirección de mujeres muy capaces, que por sus méritos propios, podrían estar manejando los hilos de la mayor parte de empresas e instituciones, pero la realidad es otra; pues a la hora de elegir una persona que dirija a un grupo, sale de nuevo a escena, nuestro instinto del patriarcado, y nuestra decisión se vuelca hacia un varón, tenga o no méritos suficientes, pues simplemente seguimos errando, identificando masculinidad con fuerza y respeto.

El informe de Naciones Unidas, respecto a la situación de la mujer en el mundo, llevado a cabo por el Comité para la eliminación de la discriminación contra la mujer, nos muestra una realidad alarmante, ante la cual debemos tomar posiciones firmes, para eliminar estos abusos; pues las estadísticas demuestran la existencia de una diferencia económica entre mujer y hombre, ya que son las mujeres quienes constituyen la mayoría de los pobres en el planeta, con cifras que nos estremecen, ya que desde 1975, el número de mujeres que viven en pobreza en medio rurales se ha incrementado en un 50%; así también si sumamos, que la mayoría de analfabetos, son mujeres, y que estas trabajan 13 horas más que los varones, siendo remuneradas de una menor forma, por hacer el mismo trabajo.

A nivel país, son muchas las instituciones que se han visto avocadas a pronunciarse frente a todas estas formas de discriminación, así también en los instrumentos jurídicos que han sido legislados en los últimos tiempos, la noción de igualdad ya ha sido tomada en cuenta, como un elemento referencial y de estructura que permita la modificación de los patrones sociales y culturales que supriman de una vez la explotación de la mujer, y permitan su incorporación en la vida política y pública, y que estos nuevos criterios puedan ser tomados en cuenta en educación, trabajo, atención sanitaria, seguridad económica y social, y en un acceso a la justicia.

Es necesario comprender que la igualdad no debe ser tomada simplemente como tratar a las personas de una misma manera, pues su dimensión se extiende más allá, pues abarca la lucha y eliminación de las situaciones desiguales que permiten las injusticias, posesionándose como una gran piedra angular sobre la cual se logre una construcción democrática, donde el respeto de los derechos humanos sea la constante, para alcanzar solo de esta manera una comunidad donde la justicia social, sea una realidad.

 

Lo publiqué en Diario El Mercurio

No importa la edad en la que nos encontremos, ya sea de niño, joven o adulto, siempre encontramos una excusa a la hora de organizar nuestro tiempo, siendo así que en ocasiones dejamos de cumplir nuestros objetivos, simplemente porque no supimos fijarnos una agenda clara, y cuando los plazos están a punto de fenecer hacemos todo lo posible para cumplir las actividades, generando un caos en nuestras vidas, que lo solemos trasladar a la esfera pública y privada.

De la misma forma, la planificación integral dentro de una urbe, puede sufrir en determinadas circunstancias, severos colapsos, por ejemplo cuando se intenta reparar las vías en un sinnúmero de frentes, y si a esto se le suma que en Cuenca, la ciudad de los desfiles, todos los días la calle Simón Bolívar recibe una marcha de algún gremio en protesta, una peregrinación religiosa, o a alguna reina que quiere hacerse presente con su séquito, los resultados son que el tráfico vehicular ya no soporta más, y la única alternativa que tenemos los ciudadanos, es caminar.

Así, cuando decidí dejar el auto en mi hogar, emprendí un recorrido por la ciudad para hacer los trámites propios de mi profesión, poco a poco empecé a encontrarme con infinidad de letreros que anuncian las obras realizadas por la administración local, los cuales describen desde proyectos de arborizaciones, reparaciones de aulas escolares, vías pavimentadas, etc., todos manteniendo los minuciosos parámetros de imagen de los asesores de la municipalidad, quienes se encuentran trabajando en vendernos a los cuencanos los maravillosos beneficios obtenidos durante los últimos 4 años.

Me parece improductivo, iniciar en los últimos 6 meses de una administración, una campaña agresiva donde se muestren las bondades de un equipo de trabajo que ha estado a cargo de una ciudad. Los ciudadanos sabemos cuándo las cosas valen o no la pena, no hace falta un lavado de cerebro, donde se nos indique que es lo bueno.

Estamos viviendo un fenómeno similar al que atraviesa el escolar al final del año, cuando ve que su viaje de fin de curso peligra por su rendimiento durante todo el ciclo de estudios, y es al final cuando se compromete y quiere mostrar ante su superior lo mucho que ha trabajado. En el caso cuencano, sabremos si la recompensa llega traducida en una reelección o en un cambio de rumbos con un nuevo equipo.

Las fichas electorales a nivel local aún no se han empezado a mover, leves acciones se han tomado, nadie dice nada hasta no saber los resultados del referéndum aprobatorio de septiembre, solo hasta ese momento sabremos las tendencias que se tomarán tanto a nivel local, como nacional.

Lo importante sería que todos los movimientos políticos y sociales vayan recogiendo las verdaderas necesidades de los habitantes del cantón, para poder crear una propuesta que realmente identifique a los ciudadanos de Cuenca, y no se quiera dejar siempre a último momento las cosas que se pueden hacer con planificación y coordinación.

Hasta que todo esto suceda, no me quedará más que seguir caminando por mi Cuenca, admirándola y queriéndola, abstrayéndome de los letreros pre-electorales, que la han convertido en una ciudad etiquetada.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

Imagen: Jon Barsalou

Durante la mayor parte de mi infancia crecí envuelto en la bruma de los bosques tropicales, y me distraía con los insectos y las flores, mientras mi hermano se iniciaba en la carrera de la biología, o me refugiaba en los bocetos de los cuadros que mi padre pintaba.

Todos estos buenos recuerdos y sensaciones siempre los llevo presentes, y vuelven a mí cuando camino por una reserva natural o visito un santuario de la naturaleza. Días atrás mientras me dirigía a Gualaceo, e iniciaba a sentir esa fuerza y energía que muestra la unión de los ríos Santa Bárbara y Paute, y me deleitaba con los exquisitos olores de la gastronomía de Certag, ingresé en el santuario de las orquídeas ecuatorianas, Ecuagenera, que lo dirigen los hermanos Portilla.

Esta historia de amor por la naturaleza y de compromiso social de la empresa, nace con la llegada del sacerdote salesiano Angel Andreetta, dentro de su labor pastoral se instala en la provincia de Morona Santiago, y escoge a la bella Bomboiza como su refugio desde donde inicia una exhaustiva investigación y catalogación de las orquídeas de la región; mientras realizaba esta labor científica, conoce a Mario Portilla, quién primero como afición y posteriormente con la ayuda de estudios universitarios, y apoyado con su hermano José, serán quienes tomen la posta de Andreetta, convirtiéndose en la mayor empresa exportadora de orquídeas del Ecuador.

Sin embargo, la labor de los Portilla, no solo se ha centrado en el aspecto empresarial, sino que con un cumplimiento estricto de las normas de la Convención Internacional de Tráfico de Especies Silvestres (CITES), su labor de investigación y conservación de la naturaleza se ha visto reflejada en la descripción y catalogación de nuevas especies para la ciencia, entre las que destaca la Phragmipedium andreettae, en honor al salesiano mentor del proyecto; así como también, mientras se realiza la visita de la colección y del laboratorio, la seriedad y el profesionalismo que les caracteriza se ve reflejado en las constantes publicaciones que en revistas científicas, este grupo de visionarios hace como en la Harvard Papers in Botany.

Siempre he sostenido que el desarrollo de toda industria o comercio, debe hacérselo manteniendo una armonía y equilibrio tanto con la naturaleza así como con la comunidad, y en este emprendedor proyecto de las orquídeas, esta idea se plasma en alrededor de 4 reservas de bosque tropical, en el centro de investigación dependiente de la Universidad Pérez Guerrero, y en el compromiso social con trabajadores, y pobladores del Pangui, donde se han emprendido un sin número de programas de apoyo e incentivo a la productividad.

Un proyecto como el descrito, que en la actualidad ha llegado a grandes dimensiones, es un ejemplo de que se pueden plasmar grandes obras en el país, y que no solo depende de apoyos de gobiernos, o ayudas económicas internacionales, sino lo que vale es el tesón y energía de los ecuatorianos, que al igual que los hermanos Portilla, ponen a diario para forjar un Ecuador diferente, productivo, soberano y respetuoso de la naturaleza.

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