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Imagen vía flickr

Un fenómeno típico del ecuatoriano que se encuentra en el exterior es el deseo de regresar a su patria para hacer todas las cosas que siempre quiso y dar el todo por el todo por transformarla y hacerla cada día mejor.

Es así que hace no menos de un año, mientras realizaba mis estudios de posgrado en el exterior, me comuniqué con el que ahora es el Alcalde electo de la ciudad, y conversábamos vía “Messenger”, de los cambios que Cuenca necesitaba y de las acciones urgentes que se debía tomar.

Conocí a Paúl Granda López, cuando Yo cursaba el pregrado de Leyes en la Universidad del Azuay, y él ya se desempeñaba como Director del Instituto de Régimen Seccional del Ecuador (IERSE), y juntos colaboramos en el nacimiento de la Corporación Participación Ciudadana en el Azuay, así como en la observación de algunos procesos electorales.

Considero que para los jóvenes universitarios de la época, Paúl fue realmente un ejemplo a seguir, y muchos al igual que él, a través de becas y llenos de sueños viajamos a España para cursar nuestras Maestrías y Especializaciones.

Antes de viajar a Alcalá de Henares visité a Paúl en su programa de radio, para pedirle unos consejos relativos a la estancia fuera, y en algo estuvimos de acuerdo, que si se estudia fuera, el compromiso es regresar de nuevo a la ciudad para reinvertir todo lo aprendido a favor de la sociedad.

La propuesta que Paúl Granda presentó en esta oportunidad para su candidatura a la Alcaldía, fue sin duda una creación de la comunidad, reflejando los intereses de los jóvenes, mujeres, personas de la tercera edad y con capacidades especiales, sin embargo, lo que deberá hacer es representar a las cuencanas y cuencanos del área urbana como rural, que optaron por esta opción como una alternativa y con esperanza en el cambio.

Ahora el nuevo Alcalde sostiene -y con mucha razón- que sólo podremos acabar con el caos de la ciudad tomando medidas pensadas por la gente, para la gente y por la gente, atendiendo así sus necesidades y aspiraciones, lo que implica cambios sociales y ambientales profundos, castigos judiciales para los culpables de los grandes contubernios, o lo que es lo mismo, iniciar una nueva era, en los comportamientos y en las acciones, que permitan combatir la situación actual. Paúl Granda usó los días que le correspondieron a su campaña para levantar el estado de ánimo de las cuencanas y cuencanos y crear esperanzas de un futuro mejor. Sin lugar a dudas, ésa es, en realidad, la razón por la que fue elegido.

Claro está que hay que sumar a esto su singular recorrido personal, su juventud, su formación, su estilo comedido y sincero, su profesional equipo de trabajo, lo que lo convirtieron en un político diferente, la opción regeneradora que Cuenca necesitaba después de predecesores que administraron la ciudad con un estilo por decirlo menos, “clásico”.

Solo el tiempo dirá si Granda cumplirá las expectativas creadas, y si la esperanza puesta en su nombre se traducirá en una Cuenca para el mejor vivir.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

bus

Aprovechando los generosos feriados decretados en el país, muchos ecuatorianos viajaron para compartir con sus familias a diferentes destinos turísticos del Ecuador. La gran afluencia de pasajeros a las terminales terrestres fue la constante, primando en estos el desorden, el aglomeramiento y la inseguridad.

No faltaron las noticias de nuevos asaltos a unidades de transporte público en las vías de nuestra provincia, situaciones que generan pánico a turistas y pasajeros que diariamente se desplazan por estas rutas.
En mi caso personal, me vi obligado a retornar de la provincia de Santa Elena en autobús. Realmente pensé que la experiencia iba a ser del todo calmada, sin embargo me equivoqué.

Al llegar al Terminal Terrestre de Salinas, ni siquiera me acercaba a la venta de boletas, y por algún motivo extra sensorial, dos individuos ya sabían dónde me dirigía, y pese a encontrarme a tiempo, me indicaron que el autobús ya estaba saliendo y que debía correr por los pasillos, caso contrario lo perdía, así que obedecí cada una de sus órdenes; en ese momento comprendí que era un serrano fácil de engatusar.

Al abordar el vehículo me acomodé en mi asiento, saqué un libro y me coloqué mis audífonos, sin embargo no pasaron más de 3 minutos, y los parlantes del bus se encendieron con la selección de la bachata más rebuscada y el reguetón de contenido, anulando a mis audífonos, e incorporándome a un mundo extraño en donde la música no se la califica por su armonía ni por su contenido, simplemente por la estridencia.

Realmente agradecí al llegar a Guayaquil y cambiar de ambiente en una terminal de pasajeros con todos los servicios, y totalmente amigable al turista. Atrás quedaban mis recuerdos de la infancia cuando llegar a la Estación Jaime Roldós, significaba estar cerca de un verdadero infiernillo. Pese a las comodidades que ofrece esta moderna infraestructura de transferencia, al subir nuevamente al autobús, el caos volvió a hacerse presente, pues la impuntualidad en el cumplimiento de las frecuencias realmente molesta, y mientras me acomodaba en mi puesto, el pasajero de mi lado se encontraba en un avanzado estado etílico, lo que lo llevó a caer totalmente dormido en mi hombro durante las cuatro horas de regreso.

El autobús se detuvo en casi todas las poblaciones para recoger pasajeros, incumpliendo así las políticas de las empresas que sostienen que el viaje se realiza directo a la ciudad, sin paradas. En cada momento que alguien ingresaba a la unidad mi nerviosismo se incrementaba pues se dice que la mayor parte de asaltos ocurre justamente porque en el trayecto los delincuentes suben a los buses. Mi viaje fue interminable, y el tiempo transcurría lento, muy lento mientras pasábamos lugares críticos donde ocurren este tipo de delitos, como El Tamarindo, Yerba Buena hasta llegar a Molleturo, sin embargo tuve la suerte de no ser uno más de los asaltados en estas vías de la provincia.

A usted querido lector, la descripción le parecerá un viaje a lo más profundo de Macondo o de un día más en Haití, pero No, todo lo narrado sucede en Ecuador; un país que quiere crecer en base a su promoción turística. Los recursos naturales no nos faltan, tampoco los destinos, sin embargo si queremos potenciar estas actividades, primero debemos trabajar en la comodidad, seguridad y atención que un turista y que cada uno de nosotros nos merecemos, pero que a veces tememos en exigirlo.

Lo publiqué en El Mercurio

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Picture by creative lens

(Cuento de Navidad)

En las noches, para dormir, mamá contaba las ratas que jugueteaban en las uniones de las vigas, mientras Yo me mantenía despierto por el duro ceibo de la cama rezando a su lado el rosario; sin embargo la repetición y la rutina ganaban poco a poco a mi fe, y mi mente se escapaba con la idea del partido en la escuela o ese revolver plateado del viejo almacén.

Los días anteriores a la preparación de las fiestas, encontraba la manera de escabullirme por la parte de atrás de la tienda de antigüedades, con el único deseo de revisar ese brillante acero que reflejaba mi rostro como en una laguna.
Las peticiones por el arma a mi madre eran reiteradas, aunque igual de repetidas eran las negaciones que ella me hacia.

Ya en casa, el ruido de las peleas y el frío que ingresaba por la rendija de la puerta impedían nuestro sueño –eso era lo que yo pensaba– pero la única preocupación de mamá radicaba en la compra de mi única ilusión de las fiestas.
Ya en la mañana, el sol quebrantó nuestro descanso y madre sin hacer el menor ruido salió a la calle. En el transcurso del día la encontré cerca del parque conversando con el dueño del viejo almacén, pero preferí dejar de mirarla y partí rumbo a casa con cierta preocupación que rondaba por mi cabeza, sentía como que ya nunca más la volvería a ver.

A partir de ese momento me esmeré preparando la cena, tenía cierto presentimiento que me alentaba a mejorar de alguna manera la comida que nos serviríamos en la noche, claro que pronto todo se oscureció, y encima de la mesa reposaba nuestro gran festín, un recipiente de mote y una lata de atún.
Los segundos cada vez pasaban más lentos, y mi madre no arribaba; el deseo que tenía por el regalo poco a poco se desvanecía y la necesidad por estar con ella crecía a cada instante.

Con cierto temor salí al portón de la casa y un tiro se escuchó… El rojo y verde anhelando, se había transformado en el negro de un funeral.

Imagen: Jon Barsalou

Durante la mayor parte de mi infancia crecí envuelto en la bruma de los bosques tropicales, y me distraía con los insectos y las flores, mientras mi hermano se iniciaba en la carrera de la biología, o me refugiaba en los bocetos de los cuadros que mi padre pintaba.

Todos estos buenos recuerdos y sensaciones siempre los llevo presentes, y vuelven a mí cuando camino por una reserva natural o visito un santuario de la naturaleza. Días atrás mientras me dirigía a Gualaceo, e iniciaba a sentir esa fuerza y energía que muestra la unión de los ríos Santa Bárbara y Paute, y me deleitaba con los exquisitos olores de la gastronomía de Certag, ingresé en el santuario de las orquídeas ecuatorianas, Ecuagenera, que lo dirigen los hermanos Portilla.

Esta historia de amor por la naturaleza y de compromiso social de la empresa, nace con la llegada del sacerdote salesiano Angel Andreetta, dentro de su labor pastoral se instala en la provincia de Morona Santiago, y escoge a la bella Bomboiza como su refugio desde donde inicia una exhaustiva investigación y catalogación de las orquídeas de la región; mientras realizaba esta labor científica, conoce a Mario Portilla, quién primero como afición y posteriormente con la ayuda de estudios universitarios, y apoyado con su hermano José, serán quienes tomen la posta de Andreetta, convirtiéndose en la mayor empresa exportadora de orquídeas del Ecuador.

Sin embargo, la labor de los Portilla, no solo se ha centrado en el aspecto empresarial, sino que con un cumplimiento estricto de las normas de la Convención Internacional de Tráfico de Especies Silvestres (CITES), su labor de investigación y conservación de la naturaleza se ha visto reflejada en la descripción y catalogación de nuevas especies para la ciencia, entre las que destaca la Phragmipedium andreettae, en honor al salesiano mentor del proyecto; así como también, mientras se realiza la visita de la colección y del laboratorio, la seriedad y el profesionalismo que les caracteriza se ve reflejado en las constantes publicaciones que en revistas científicas, este grupo de visionarios hace como en la Harvard Papers in Botany.

Siempre he sostenido que el desarrollo de toda industria o comercio, debe hacérselo manteniendo una armonía y equilibrio tanto con la naturaleza así como con la comunidad, y en este emprendedor proyecto de las orquídeas, esta idea se plasma en alrededor de 4 reservas de bosque tropical, en el centro de investigación dependiente de la Universidad Pérez Guerrero, y en el compromiso social con trabajadores, y pobladores del Pangui, donde se han emprendido un sin número de programas de apoyo e incentivo a la productividad.

Un proyecto como el descrito, que en la actualidad ha llegado a grandes dimensiones, es un ejemplo de que se pueden plasmar grandes obras en el país, y que no solo depende de apoyos de gobiernos, o ayudas económicas internacionales, sino lo que vale es el tesón y energía de los ecuatorianos, que al igual que los hermanos Portilla, ponen a diario para forjar un Ecuador diferente, productivo, soberano y respetuoso de la naturaleza.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

Cargado de maletas, esperanzas y conocimientos, en la madrugada del verano de Madrid, tomé el metro para dirigirme al aeropuerto, eran los últimos minutos en los que sentiría esa multiculturalidad que alberga la península ibérica, solo bastaba mirar alrededor y el 80% de los ocupantes del vagón eran inmigrantes, cada uno con su historia, sus problemas y su lengua creando una melodía que me mecía en el asiento durante el recorrido.

Al llegar al aeropuerto de Barajas, mi equipaje se volvía cada vez más pesado, me llevaba muchos recuerdos y experiencias, y era momento de partir; visité por última vez el mural de Guayasamín antes de pasar el filtro de migración, y me apresuré a abordar la aeronave. Durante las 13 horas de vuelo, escuché un sinnúmero de historias de mis compañeros de viaje, casi todos trabajadores que regresaban por un mes al Ecuador, y en sus pupilas podía ver la ilusión que tenían de su retorno, sin embargo estas en momentos se cargaban de lágrimas cuando me narraban sus duras aventuras en territorio europeo.
Ya en Quito, me despedí de mis improvisados amigos, a algunos aún les faltaba un largo viaje para reencontrarse con sus seres queridos en algún paraje desconocido de la Amazonía, mientras otros alegres subían en las camionetas que les esperaban para conducirlos a sus hogares.

En mi caso, mi objetivo era claro, deseaba llegar a Cuenca lo más pronto posible, es por ello que cuando arribé a la Atenas, pese a que un velo de llovizna cubría la ciudad de la eterna primavera, quería caminar por sus calles empedradas y sentir la energía de sus ríos, sin embargo mientras avanzaba por las plazas y parques, una costra de concreto cubre ahora nuestros espacios que nos recordaban nuestra historia, tradiciones e identidad.

Algunas de las grandes casonas insignias de nuestra ciudad ya no están, y no han sido derruidas por el tiempo, sino por la mano del hombre con el aval de una Administración, que prefiere poner casetas metálicas, frías y antiestéticas en la “Plaza de las Flores”, espacio que reflejaba antes de su intervención, justamente uno de los criterios que tomó la UNESCO para la declaratoria de Cuenca como Ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad, que es el éxito de la fusión de las distintas sociedades y culturas en América Latina que se encuentra claramente simbolizado por el diseño y paisaje de la ciudad.

Si bien es cierto, errar es humano, ocultar los errores es imperdonable, es por ello que no se deben maquillar las cosas, y usar un elaborado plan de marketing para crear una imagen electoralmente aceptable. Creo, que aún es tiempo de rectificar, y resolver los verdaderos problemas de nuestra ciudad.

Los cuencanos queremos una ciudad segura, saludable, una urbe donde podamos desarrollar nuestro futuro, y esto solamente lo podremos conseguir con una administración que mezcle experiencia y juventud, donde la innovación tecnológica conviva con el respeto a los bienes patrimoniales, a la identidad de la gente, pero sobre todo con personas que quieran a esta Cuenca de los Andes.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

Bilbao / Euskadi

Por motivos académicos, emprendí un recorrido por el Norte de España, al salir de la capital dejé las grandes autovías, industrias, edificios, y me introduje en las interminables planicies de la Mancha, las construcciones medievales de Castilla y León, y me adentré en el verdor que producían los viñedos de La Rioja, sin embargo, lo que me llamó la atención fue la transformación del paisaje al llegar a Euskadi (País Vasco), con sus grandes árboles, caídas de agua y coquetas flores de la primavera.

Bilbao, sin ser la capital de esta Comunidad Autónoma, es la ciudad más grande y más avanzada, debido a la importancia de su puerto e industrias, que han otorgado grandes ingresos económicos a la región, los mismos que se plasman en el mantenimiento y avances de la urbe. Realmente al llegar tenía mi recelo, pues me habían pintado una idea distorsionada del pueblo vasco, respecto al idioma, seguridad y hostilidad de sus habitantes, situaciones que fueron totalmente desvirtuadas luego de mi experiencia.

Si tuviésemos la capacidad de volar, veríamos a Bilbao como un gran óvalo, atravesado por una serpiente que dibuja su Ría, dividiendo el casco antiguo y moderno de la ciudad, para lo cual fabulosos puentes han sido construidos para su integración, demostrando que patrimonio histórico y nuevas tecnologías pueden convivir; su mayor muestra es cuando uno sale de la Universidad de Deusto 1886, y al frente mira la espectacular obra arquitectónica de Frank Gehry, el Museo Guggenheim, construido cual si fuese un barco con perspectiva deconstuctivista, creando la atmósfera ideal para albergar una de las colecciones más importantes de arte contemporáneo del país.

Sin embargo, pese a observar las maravillas que nos ofrece Euskadi, no podemos olvidarnos de su aspecto negativo, pues la zona alberga a ETA Euskadi Ta Askatasuna (País Vasco y Libertad), organización terrorista de corte nacionalista e independista de ideología marxista-leninista, que ha visto en las armas el medio para conseguir sus objetivos y que este mes cumple 40 años desde que acaeció su primer atentado, matando hasta la fecha a 800 personas, 2 de ellos compatriotas ecuatorianos, en el atentado en el aeropuerto internacional de Barajas, a finales del 2006.

Atrás quedó el romanticismo con la que este movimiento nació, y que se basaba en: la nacionalidad y reconstrucción histórica vasca, su postura ideológica y la independencia de Euskadi. Puesto que con la transición vivida, y con la ampliación de cobertura de garantías y libertades que le Constitución española de 1978 brindó, se dio paso a una democracia sólida, donde incluso ahora es posible que separatistas e independentistas a través de sus partidos legalmente conformados, defiendan sus ideas dentro del diálogo y respeto a los principios del Estado. Sin embargo, ETA se ha negado a esta posibilidad y con las armas se mantiene como una amenaza terrorista, que lastimosamente ha buscado últimamente refugio en México y Venezuela, países que deben contribuir en la cooperación de seguridad internacional, como lo ha hecho Francia, dando duros golpes a esta banda.

Me encuentro terminando de escribir este artículo y he recibido la noticia que ETA ha detonado una bomba en contra de uno de los periódicos más importante del País Vasco, El Correo, acción censurable que busca silenciar a la prensa. Hechos como estos deben ser totalmente condenados, pues la intolerancia, la violencia y la sinrazón, nunca podrán acallar la voz de la sociedad y de los medios de comunicación.

Lo publiqué en Diario El Mercurio.

Simón Bolivar

En todos mis viajes, acompañado siempre de mi máquina de fotos y mi guía de la ciudad, he podido encontrar siempre los lugares típicos que nos recomiendan para la visita obligada, sin embargo, mientras uno recorre el corazón de las mismas, puede encontrarse con lugares que vinculan esa interesante historia entre Europa y América, este fue el caso, que me llevó a redactar este post, puesto que mientras recorría París en esta primavera, y me disponía a cruzar el “Pont Alexandre III”, a mi izquierda pude encontrarme con un homenaje del pueblo francés al Libertador Simón Bolívar, formado de manera académica y esotérica en el viejo continente.

Mi sorpresa fue encontrar la semana pasada, mientras recorría las hermosas tierras del País Vasco, en su capital Bilbao, la Casa donde habitó Bolívar, de 1800 a 1803, y fue desde esta morada, que envió las cartas para su matrimonio, vía “poder judicial”, con su amada María Teresa.

Casa de Bolivar

Lugar muy bien mantenido, sin embargo, la placa que describe este monumento histórico, ha sido presa de algún descomedido, como sucede lastimosamente en la mayor parte de edificios patrimoniales.

Paris - France

Crónica de Viaje – Maire de Paris – France

Hace menos de un mes, mientras realizaba un recorrido por algunas ciudades europeas, pude observar la fuerte campaña que se viene realizando a favor de la colombo-francesa Ingrid Betancourt, secuestrada el 23 de Febrero de 2002, por las FARC.

En la mayoría de los Ayuntamientos se exhiben pancartas en las que se clama la libertad de Betancourt, incluso la “Maire de Paris”, la ha declarado ciudadana ilustre.

Mi deseo es que la situación del conflicto colombiano se pueda solucionar pronto, para que todos quienes sufren tengan por fin un poco de paz.

Foto by mattabad - Milano Italia

Salamanca - Universidad

En el mundo hispano no hay mejor referente en el aspecto académico que Salamanca, ciudad de monumentales edificios, marcada por la historia y la literatura, que alberga a una de las Universidades más antiguas de Europa. Con una arquitectura marcada por la piedra dorada de Villamayor, los templos religiosos y facultades brillan con luz propia, generando en el visitante o estudiante una sensación energética extraña que lleva a la contemplación y al estudio, y que en momentos desencaja por las pinturas de los Vitor, anagramas de color rojo, realizados en honor al doctorando, que denotan el símbolo de la victoria, los cuales se encuentran en los muros de los inmuebles de la ciudad, algunos aún guardan esas tonalidades escarlatas, mientras otros desvanecidos por el paso del tiempo, crean una atmósfera especial en esta urbe Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Así mientras escribo esta crónica en el escritorio de mi residencia de estudiantes, en Alcalá de Henares, miro por la ventana y veo a mis compañeros sentados en el prado con sus libros y computadoras, el ruido es casi nulo y lo único que invaden son algunas risotadas de alumnos de medicina que festejan por la finalización de un examen. Al pasar algunos días en Salamanca, pude comparar los ambientes que se viven en algunas de las ciudades universitarias españolas, donde las constantes son: el servicio tecnológico, la movilidad, el bienestar del estudiante y el alto nivel académico de los programas de estudios, así sin ir muy lejos los centros académicos italianos, franceses, alemanes e ingleses, sin mencionar los americanos, han logrado la convivencia de las universidades con la Urbe.

A pesar de la distancia, hace poco pude revisar por la prensa digital, que el rector de una de las universidades cuencanas, presentó un proyecto que busca una congruencia del saber, la cultura, las artes y las ciencias, dentro del concepto de Ciudad Universitaria, una interesante propuesta, que sin duda se encuentra sustentado por estudios que avalan el mismo; me pareció interesante la idea de manejar las nociones de sedes urbanas, con espacios dedicados exclusivamente a la cultura, parques tecnológicos y de investigación, vinculados a la idea de Ciudad Saludable.

Además del proyecto al que me he referido, el resto de instituciones académicas, también mantienen interesantes propuestas en beneficio de la ciudad que guardan mucha relación con el desarrollo científico y sustentable de Cuenca, solo a manera de ejemplo cabe mencionar el “Jardín Botánico”, que la I. Municipalidad lleva acabo junto con la Universidad del Azuay; incluso ese concepto de Cuenca como Ciudad Universitaria, ha sido desgastado ya por algunos políticos durante las campañas electorales, sin embargo hasta el momento esas acciones, solamente han quedado en elaborados discursos.

Sería interesante que los diferentes actores sociales, Universidades, políticos, profesionales y ciudadanos, discutan el real alcance de Cuenca como una Ciudad Universitaria, que logre englobar en un proyecto común los múltiples propuestas que cada uno por su lado loablemente lo vienen realizando, pues es preferible aglutinar el conocimiento y encaminarlo a favor de los cuencanos, y hacer de nuestra ciudad un verdadero referente en el campo académico y de la investigación, haciéndonos realmente merecedores de ese calificativo de Cuenca, Atenas del Ecuador.

Artículo que lo publiqué en Diario El Mercurio

Imagen Vía Diario Marca

Ya son 31 alegrías que el equipo merengue a brindado a su afición durante sus participaciones en la Liga Española de fútbol, y muchas más en eventos internacionales.

Con una de las plantillas más fuertes del mundo, jugadores con entrega  y ambición, nos entregan a la afición una nueva copa.

Gracias Real Madrid.

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