Adiós al Maestro

por Andrew

Alcalá de Henares – España.- Pocos son los juristas cuencanos que no recuerden sus primeros días en las aulas universitarias, y tuvieron la suerte de compartir el valioso criterio del Dr. Hernán Coello García, quien sentó las bases jurídicas en la mayor parte de abogados que se han formado en las Universidades de Cuenca y del Azuay. El asistir a una de sus clases constituía una experiencia inigualable, pues este conocedor del derecho en toda la expresión de su palabra, mantenía un análisis y una actualización constante con las normas, jurisprudencia y doctrina, y con la mayor apertura brindaba sus valiosos criterios y enseñanzas en las aulas universitarias.

Sin duda el Doctor Coello García, al ser un hombre tan crítico y analítico no solo en el aspecto legal sino también sobre las decisiones políticas de nuestra Nación, generó muchísimas críticas y porque no decirle también adversarios, puesto que nunca dejo su seguimiento mordaz y fundamentado frente a las incoherencias jurídicas de legisladores y administradores de nuestra patria.

Sus enseñanzas jurídicas me marcaron, y aún recuerdo como desde el primer día de clases me planteó un problema de Derecho Internacional Privado, situación difícil de solucionar para un estudiante de primer año, y como era obvio no lo pude resolver; pero esto no me causó decepción, al contrario me generó una inquietud y dudas durante toda mi carrera, y fue tanto mi interés en el derecho gracias a sus clases, que al final de la carrera me planteé en resolver el problema de derecho internacional privado que él me había planteado, y con su valiosa dirección pude elaborar mi tesis “El Reenvio entre la legislación ecuatoriana y española, respecto a los problemas de la sucesión por causa de muerte en el contexto de la segunda ola migratoria ecuatoriana”, trabajo en el que se realizó un análisis pormenorizado de la realidad de los migrantes ecuatorianos que han viajado a tierras españolas, y la repercusión jurídica que han tenido los problemas que se han presentado respecto a la sucesión por causa de muerte, puesto que los factores de conexión difieren entre las dos legislaciones, suscitando el problema de derecho internacional privado, denominado el “Reenvio”.

Cuando sus clases iniciaban, el silencio se apoderaba de las aulas universitarias, para escuchar las sabias enseñanzas del Doctor Coello García, quién no solo otorgó lecciones jurídicas, sino sobre todo formó en valores a los abogados de la región, de esta manera recurrentes eran sus referencias al Libro en el cual fundamentó su vida, “El alma de la Toga” del escritor Ángel Osorio, de donde tomó muchas reflexiones, llamando la atención sobre todo, que ser abogado no solo es saber el derecho, sino sobre todo conocer la vida, pues el profesional del derecho debe ser sobre todo un ser humano que busque la justicia, pues el simple hecho de aplicar las leyes, constituye en convertirse en un simple mandadero del positivismo.

Ahora el silencio se ha apoderado de las aulas de derecho en la Santa Ana de los ríos, pero ahora será para siempre; testigos de su vida y enseñanzas, serán sus alumnos y sobre todo las aguas del Tomebamba y Yanuncay, que lo acompañaron durante su vida mientras acudía a su cátedra en las universidades de Cuenca y del Azuay.

Nos ha dejado el jurista, el profesor, el amigo y maestro, otro cuencano ilustre que abandona su cuna, dejándonos valiosas enseñanzas, un hombre que pudo poner en práctica durante su vida la frase del famoso poeta alemán Goethe, “No basta saber, se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer”.

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