Rebotando

por Andrew

Ahora con ya con un cuarto de siglo, puedo publicar uno de esos textos que quedaron en el diván del psiquiatra y ahora son del público.

La pelota con su ir y venir mareaba al pobre que desde el suelo, como un mártir trataba de levantarse pidiendo una nueva oportunidad; su mano agarraba su camisa a cuadros que se había enredado en las mallas del arco de fútbol.

Con un tiro desde la media cancha, el balón impactaba en su rostro dándonos el Gol de la victoria.

Los muchachos y Yo, rodábamos sobre Diego festejando el triunfo, pero su cara demostraba a un verdadero perdedor.

En los lavabos, el agua retiraba el fango de su cara, pero sus “pecas”, permanecían estáticas, mientras que su rodilla que se asemejaba a la de Cristo le impedía caminar. Con gran dolor, me contaba sobre su mala suerte, pero sus palabras se perdían en el agua.

A la salida dominábamos el balón, esquivando a los perros y la porquería de la gallina que asemejaba a un campo minado; cuando nos acercábamos a la calle, la pelota de fútbol se me escabulló y un largo pase para Diego iba a la vía….

…. él flaco corrió a cogerla, pero antes de poder advertirle del peligro, un auto lo impactaba lanzándolo por el infinito, mientras el balón y su cabeza se confundían rebotando sobre el concreto.

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