Asamblea y Derecho Internacional

por Andrew

Dentro de la comunidad internacional siempre llama la atención, causando relativa preocupación y suspenso cuando un Estado busca solucionar sus crisis institucionales, sociales, políticas y económicas, a través del establecimiento de un nuevo ordenamiento jurídico, y en especial una Carta Política, con nuevas concepciones, visiones, objetivos, etc.

La doctrina y práctica internacional promueven que los países se encuentren inmersos en la correcta aplicación del Estado de Derecho, esto es, que prime el Imperio de la Ley, la Separación de Poderes sea marcada y respetuosa entre las Instituciones, el sometimiento irrestricto por parte de la Administración a la Ley y como pilar fundamental, la garantía de los Derechos Fundamentales que velan por la dignidad humana.

De esta manera, los pronunciamientos, palabras y posiciones de quienes serán los encargados de dictar los nuevos preceptos para un Estado, siempre provocarán revuelo, cuando éstos, cuestionen o dejen en tela de duda determinadas situaciones. Así, las declaraciones realizadas por quien será el próximo Presidente de la Asamblea Constituyente del Ecuador, Alberto Acosta, respecto al tema de los Tratados Internacionales, ha generado cierto cuestionamiento y nos pone a reflexionar respecto al futuro que tendrá nuestro país. El asambleísta más votado, afirmó a la prensa que podía “impugnar” los Tratados Internacionales que no favorezcan al país.

Resulta curioso que los constituyentes quieran impugnar los Tratados, pues estos de acuerdo al Derecho Internacional y la Convención de Viena de 1969, solamente pueden ser “denunciados”, esto es, cuando un Estado parte decide soberanamente y con fundamento, retirarse o separarse de determinado Acuerdo Internacional, lo que hace es una “denuncia”, que trae las consecuencias que en el caso de ser Bilaterales, este termina, mientras que en los multilaterales simplemente el país que lo denunció deja de ser parte y subsiste para el resto de Estados. Pues al hablar de “impugnar”, estaría refiriéndose a interponer un recurso en contra de una resolución judicial, situación que no caben en las palabras de Acosta.

El Ecuador con una visión progresista y encajado en la armonía y convivencia con el resto de pueblos de la comunidad internacional, tanto en el siglo anterior como en este, ha sido en muchos casos pionero para la firma y ratificación de Tratados que han buscado poner límites a abusos y en pro de la dignidad de la persona y del país. Además, importantes han sido las relaciones internacionales y de cooperación que hemos mantenido con diversas naciones que han traído beneficios como situaciones adversas para nuestra patria.

Sin embargo es necesario que quienes estarán a cargo de la elaboración del nuevo texto constitucional, plasmen una carta política en la cual el sentimiento de cooperación y respeto a los principios rectores del derecho internacional permita que el Ecuador siga progresista, visionario y sobre todo protector de los derechos fundamentales de los ciudadanos.

Resultaría penoso que por la coyuntura política, la Asamblea se vaya en contra de importantes Tratados Internacionales o rompa Acuerdos de Cooperación con naciones amigas, creando un ambiente hostil con las naciones, y alejando beneficios para quienes en verdad lo necesitan, los ciudadanos.

Esperemos que las nuevas normas que se incluirán en la nueva Constitución de la República, cumplan las aspiraciones de los ecuatorianos que han visto en ésta, una salida a sus problemas. Ley que solamente podrá ser legitimada con su verdadera obediencia y observancia por parte de los ciudadanos.

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