Un día de Cólera

por Andrew

Palacio Real Madrid

Este es el título que da vida a la nueva obra del escritor español Arturo Pérez Reverte, quien indica que su creación “no es ficción ni libro de historia”, sin embargo envuelve al lector en el ambiente vivido el 2 de mayo de 1808, cuando España, liderada por un grupo de sus ciudadanos inicia un levantamiento en contra de la ocupación napoleónica y que desencadenará en la guerra de independencia.

Con una descripción y relato que caen en momentos en una narración cual si se tratase de un texto escolar, el autor recoge las crónicas de esos días cuando en Madrid, hace 200 años, el espíritu revolucionario se impregnó en sus habitantes cansados del abuso por parte de los franceses, quienes amparados en el Tratado de Fontainebleau (27 de octubre de 1807), para la invasión a Portugal, excedieron sus límites sobre los acuerdos alcanzados.

El lector podrá encontrar dentro de esta obra literaria, menciones a personajes conocidos, como Francisco de Goya, quién pese a su sordera, envía a uno de sus asistentes para colaborar en el combate, mientras éste desde el balcón de su casa podrá captar en sus lienzos el espíritu de la insurrección de los madrileños, en obras conocidas como “La Carga de los Mamelucos”, “El 3 de mayo de 1808 en Madrid: los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío”, y en su colección de grabados “Los desastres de la guerra”.

La creación de Pérez Reverte alcanza un importante valor literario respecto a la ambientación y tipo de narración, sin embargo, aquello con lo que el lector se sentirá más influenciado es la minuciosa descripción que el autor realiza respecto a los lugares donde se desarrollan las batallas, las reuniones de conspiración, los fusilamientos, etc. De tal manera, que mientras leía la novela, me vi obligado a recorrer cual si se tratasen de locaciones de cine, la Plaza de Oriente, ingresando al Palacio Real, y escudriñando entre las Puertas de: Alcalá, Atocha, Toledo, Sol, llegando a puntos que ahora son solamente estaciones de Metro como “Chamartín” o tomando trenes para llegar al Palacio de Aranjuez. Como dato curioso la casa editorial trae en su publicación un mapa de Madrid de la época, que sugiere un recorrido por la ciudad.

No extraña que literatura y marketing vayan de la mano hoy en día, un claro ejemplo es el best seller “El Código da Vinci”, el mismo que además de sus fabulosas ventas, creó rutas turísticas que las agencias de viajes publicitan y que recorren Paris, con visita al Museo de Louvre incluida, continúa en Inglaterra con la Abadía de Westminster, la Nacional Gallery y la Iglesia de San Bartolomé el Grande. Y aunque menos conocida, la novela Catedral del Mar, de Idelfonso Falcones, que relata la construcción de la iglesia catalana de Santa María del Mar, y presenta una ruta de la Barcelona Feudal del siglo XIV, la cual se ha convertido en una de las rutas obligadas para el turista, incluso llegando al extremo que existen visitas “piratas”, las mismas que no cuentan con el aval del escritor.

Así el consumismo nos persigue día a día, y ni siquiera las manifestaciones artísticas se libran de este fenómeno, solo queda acoplarnos al sistema aprovechándonos de sus fortalezas, sin por ello disminuir en la calidad de las obras.

Palacio Real Aranjuez

Artículo publicado en Diario El Mercurio

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