Aportaciones y Riesgos de la Teledemocracia en la Sociedad del Siglo XXI.

por Andrew

El profesor Antonio-Enrique Pérez Luño, ha elaborado un interesante trabajo respecto a la Teledemocracia que lo incluye en su libro “¿Ciberciudadaní@ o ciudadaní@.com?”, donde clasifica a la Teledemocracia otorgándole una faceta débil (partidos políticos-democracia representativa) y otra fuerte (participación directa del ciudadano), sin embargo vemos como estos planteamientos doctrinales que se han venido elaborando durante los últimos años, muchas veces tienden a no reflejar fielmente lo que cada sociedad democrática logra, y sobre todo no encontramos un Estado donde se puedan observar elementos de una sola de las categorías citadas, pues al no ser estáticos, siempre cambian y se acoplan ante adversidades y ante los avances tecnológicos.

Por un lado se encuentra el proceso mediante el cual los sujetos de los partidos políticos usan actualmente nuevos canales para establecer el contacto con los electores, gracias a las NT, cabe añadir que Sartori, al referirse a la relación del ser humano con los nuevos canales mediáticos, realiza una fuerte crítica en la cual advierte que el hombre se va convirtiendo en un simple usuario, dispuesto a satisfacerse solamente de las informaciones que le brindan los medios, dejando de lado su labor crítica y reflexiva, llegando a aceptar lo que viene dado, situación que se verá reflejada en el aspecto político y social, con un desapego total del individuo ante su realidad, y sobre todo esa pérdida de capacidad de reacción ante los problemas que se le puedan llegar a presentar, puesto que este se encuentra diseccionado por el pensamiento de quien maneja la información, y si éste es quien tiene los recursos, podríamos asistir a una nueva forma de dominación, donde el ciudadano al volverse usuario dependiente del sistema tecnológico, abstractamente al confiar plenamente en esto entrega su opinión y voluntad a un tercero, quién lo introducirá en una explotación de “servidumbre de la información”, donde pese a estar con noticias y detalles, las ideas claras y el crecimiento en conocimientos del individuo son realmente escasos.

Sin duda esta tesis resulta extremadamente crítica con la influencia de las NT en la Teledemocracia, sin embargo es interesante reconocer que en el procesos de integración de ciudadanía con la administración, no solo la sociedad de la información ha servido como enlace durante el proceso electoral, para la planificación de los planes de gobierno para cada comunidad, sino lo importante es que con los medios que en la actualidad se disponen, dinamizar la comunicación y la retroalimentación entre administrador y administrados, para que el intercambio de ideas y pensamientos además de ser canalizado de manera rápida y efectiva, podrá ser sincero, crítico y sobre todo libre, dejando que el ciudadano pueda a su vez trasmitir sus necesidades, quejas e ideas al jefe del distrito, ayuntamiento, prefectura, etc.; creando un sistema de comunicación entre iguales, que otorga sobre todo una dosis importante de reflexión política al individuo, quien al sentirse que su criterio es atendido, no solo que se interesa más por el desarrollo de la sociedad que le rodee, sino que al estar satisfecho genera un sentimiento de confianza en el sistema de democracia y participación directa a través de las NT, como lo explica el profesor Pérez Luño.

Las repercusiones de las NT no se circunscriben a los procesos electorales, sino que se proyectan en un amplísimo mosaico de relaciones entre los poderes públicos y los ciudadanos. Uno de los grandes retos de las democracias del presente es posibilitar una red de comunicación directa entre la Administración y los administrados que redunde en una profundización democrática y en una mayor transparencia y eficiencia de la actividad pública. En los países anglosajones y escandinavos existe, desde hace algunos años, una fecunda experiencia de conexión de los ciudadanos a redes virtuales aplicadas a la Administración Pública“.(A. PÉREZ-LUÑO, “¿Ciberciudadaní@ o ciudadaní@.com?”, Barcelona 2004.p.64)

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