El Economista Camuflado

por Andrew

Productos Marca Blanca – Alcampo

Este es el título del libro de Tim Harford, uno de los economistas más reconocidos a nivel mundial, quién a través de ejemplos cotidianos, y de las situaciones más comunes para los ciudadanos, nos demuestra como el sistema económico mundial se desarrolla, y sobre todo como nosotros a veces sin darnos cuenta, aplicamos las leyes básicas de la economía.

Muchas veces nos preguntamos por qué razón nuestros impuestos son tan elevados, o por qué los productos son tan caros; estas son algunas de las preguntas que usualmente nos hacemos cuando de pronto nos encontramos frente a una desaceleración, recesión o como queramos llamar a una crisis económica, la cual nos convierte en expertos en materia económica, casi de la misma manera en la que hacemos de sabios juristas, cuando de por medio nos encontramos frente a un proceso constituyente, pero ese es otro tema.

Usualmente hago mis compras semanales en un hipermercado perteneciente a una gran cadena, tengo el criterio que entre más grande el local, los precios serán más bajos, y además me he acostumbrado a adquirir la mayor parte de artículos de marca blanca o marca de distribuidor, donde pese a correr un riesgo en el control de calidad del producto, el ahorro que la empresa hace en publicidad y promoción, hace que sus precios disminuyan lo cual beneficia a mi economía, sin embargo hasta que punto estos planteamientos son ciertos?.

Harford, indica que pese a creer que ahorramos utilizando este método de compras, “la casa nunca pierda”, como sucede en los Casinos, de la misma manera, el Supermercado nunca se verá perjudicado, pues recuperará nuestro supuesta reserva, compensando en precios del resto de productos, que necesariamente adquiramos, como puede ser un bote de leche, frutas que no sean de la temporada, entre otros; demostrando que pese a sentirme el todopoderoso del ahorro, el sistema se vuelve tan perverso, donde el único perjudicado será siempre mi bolsillo.

Ante ello, indica que detrás de cada uno de nosotros existe un “economista camuflado”, el cual frente a la escasez, mirará una oportunidad y sobre todo una solución, más aún cuando se tenga una idea clara de la manera como el sistema actúa; parece que los latinos, estas situaciones las sabemos de sobra, al ser luchadores y recursivos, siempre hemos podido salir adelante, incluso frente a los peores gobernantes, y a las fuertes crisis económicas. Ya alguna vez un gobernante ecuatoriano decía, que compremos otro producto, si las alverjas estaban caras; parece que desde ahí nuestras amas de casa, semanalmente cual si fuese un acto de magia, de su ajustado presupuesto, buscan todas las alternativas y recursos para llenar la cesta de la compra, y lograr que en la casa no falte nada.

Sin embargo, cada vez la población mundial crece descontroladamente, y la escasez de alimentos se va convirtiendo en un problema internacional al cual aún no encontramos soluciones. Puede ser esta la oportunidad en la cual, nuestro país vuelva su mirada al campo, y el cultivo diversificado de productos, no solo se convierta en una alternativa de ingresos para el Ecuador, sino que además contribuya en un proceso de comercio justo, solidario y sostenible.

Lo publiqué en Diario El Mercurio.

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