Verdad a medias

por Andrew


Photo by denialpolez

Resulta curioso ver la forma como algunos medios de comunicación durante la última década han tratado el fenómeno de la migración de los ecuatorianos en Norteamérica y Europa, captando principalmente los escándalos, agresiones o muertes, complementándolo con un poco de sentimentalismo, marcado por trasmisiones en vivo y en directo, de saludos entre familias separadas, otorgando un protagonismo extremo a cada lágrima que derraman nuestros compatriotas, sin embargo, ¿la migración es solo esto?.

La prensa al tener la delicada función de manejar los contenidos de la información que llega al público, la cual le servirá para discernir, y crear un concepto, en ocasiones una distorsión puede crearnos falsos escenarios y situaciones; y pienso que una de ellas es el de la migración; me encuentro haciendo mi postgrado, ya cerca de un año en España, y de acuerdo a mis experiencias y convivencia, me he podido dar cuenta como simplemente se enfoca al inmigrante como al ecuatoriano desesperado, que ante la crisis en su país tuvo que huir a un país extraño, lejos de su gente, y que por su situación, los habitantes del Estado receptor abusan constantemente de este, y el inmigrante no tiene otra salida que refugiar sus penas gastando algunos euros en el locutorio llamando a su familia, o tarareando una canción de Byron Caicedo en la Casa de Campo de Madrid, mientras se prueba la última camiseta del Barcelona o el Deportivo Cuenca.

Así, de manera casi involuntaria hemos creado un estereotipo del inmigrante, y nos olvidamos del sin número de estudiantes que se forman en las mejores universidades europeas, desde Salamanca hasta Bolonia, o los profesionales que aportan con sus conocimientos en las principales empresas de la región, quienes también han creado una imagen del Ecuador, pero como no generan verdaderas “noticias”, muy pocas veces se contarán en la prensa.

Sin embargo, la otra cara de la moneda es también realmente preocupante, donde los medios europeos, influenciados por nacionalismos extremos, van creando una figura de los inmigrantes, que también dista mucho de la realidad. Resultando ya común, que cuando un ciudadano español comete un delito, a lo mejor no merecerá ser titular de ningún diario, pero cuando se trata de un inmigrante, la noticia estallará, y servirá para desprestigiar a este colectivo, nuevamente mostrando una verdad a medias.

El inmigrante se ha convertido en héroe para unos y villano para otros, por la distorsión de la información que llega a la ciudadanía tanto ecuatoriana como española, por lo que es importante que se trabaje en políticas encaminadas a mostrar las realidades de este fenómeno de una manera objetiva, encontrando los errores, apoyando a las personas para su integración, y sobre todo diagnosticando las causas que han llevado a que se produzcan altercados en la sociedad receptora, con medidas que reflejen lo que los estudios y estadísticas nos dicen, y que pocos quieren aplicarlas.

Así, la prensa nos otorga dos caras de la moneda en cada continente, cada una con su versión y criterio, y ninguna reflejando las realidades de este fenómeno, en el cual somos todos nosotros los llamados a otorgar soluciones desde nuestra función en el sistema.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

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