Euskadi a vuelo de pájaro

por Andrew

Bilbao / Euskadi

Por motivos académicos, emprendí un recorrido por el Norte de España, al salir de la capital dejé las grandes autovías, industrias, edificios, y me introduje en las interminables planicies de la Mancha, las construcciones medievales de Castilla y León, y me adentré en el verdor que producían los viñedos de La Rioja, sin embargo, lo que me llamó la atención fue la transformación del paisaje al llegar a Euskadi (País Vasco), con sus grandes árboles, caídas de agua y coquetas flores de la primavera.

Bilbao, sin ser la capital de esta Comunidad Autónoma, es la ciudad más grande y más avanzada, debido a la importancia de su puerto e industrias, que han otorgado grandes ingresos económicos a la región, los mismos que se plasman en el mantenimiento y avances de la urbe. Realmente al llegar tenía mi recelo, pues me habían pintado una idea distorsionada del pueblo vasco, respecto al idioma, seguridad y hostilidad de sus habitantes, situaciones que fueron totalmente desvirtuadas luego de mi experiencia.

Si tuviésemos la capacidad de volar, veríamos a Bilbao como un gran óvalo, atravesado por una serpiente que dibuja su Ría, dividiendo el casco antiguo y moderno de la ciudad, para lo cual fabulosos puentes han sido construidos para su integración, demostrando que patrimonio histórico y nuevas tecnologías pueden convivir; su mayor muestra es cuando uno sale de la Universidad de Deusto 1886, y al frente mira la espectacular obra arquitectónica de Frank Gehry, el Museo Guggenheim, construido cual si fuese un barco con perspectiva deconstuctivista, creando la atmósfera ideal para albergar una de las colecciones más importantes de arte contemporáneo del país.

Sin embargo, pese a observar las maravillas que nos ofrece Euskadi, no podemos olvidarnos de su aspecto negativo, pues la zona alberga a ETA Euskadi Ta Askatasuna (País Vasco y Libertad), organización terrorista de corte nacionalista e independista de ideología marxista-leninista, que ha visto en las armas el medio para conseguir sus objetivos y que este mes cumple 40 años desde que acaeció su primer atentado, matando hasta la fecha a 800 personas, 2 de ellos compatriotas ecuatorianos, en el atentado en el aeropuerto internacional de Barajas, a finales del 2006.

Atrás quedó el romanticismo con la que este movimiento nació, y que se basaba en: la nacionalidad y reconstrucción histórica vasca, su postura ideológica y la independencia de Euskadi. Puesto que con la transición vivida, y con la ampliación de cobertura de garantías y libertades que le Constitución española de 1978 brindó, se dio paso a una democracia sólida, donde incluso ahora es posible que separatistas e independentistas a través de sus partidos legalmente conformados, defiendan sus ideas dentro del diálogo y respeto a los principios del Estado. Sin embargo, ETA se ha negado a esta posibilidad y con las armas se mantiene como una amenaza terrorista, que lastimosamente ha buscado últimamente refugio en México y Venezuela, países que deben contribuir en la cooperación de seguridad internacional, como lo ha hecho Francia, dando duros golpes a esta banda.

Me encuentro terminando de escribir este artículo y he recibido la noticia que ETA ha detonado una bomba en contra de uno de los periódicos más importante del País Vasco, El Correo, acción censurable que busca silenciar a la prensa. Hechos como estos deben ser totalmente condenados, pues la intolerancia, la violencia y la sinrazón, nunca podrán acallar la voz de la sociedad y de los medios de comunicación.

Lo publiqué en Diario El Mercurio.

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