El pecado de no ser payo (I parte)

por Andrew

Imagen vía: Anila Jaho

Hace unas semanas mientras leía la prensa, me llamó la atención una crónica, que indicaba sobre la colocación de un cartel en una tienda de informática de la ciudad de Alcúdia- Mallorca, el cual recibía a sus clientes con una leyenda que prohibía la entrada a “perros y rumanos” ya que para el dueño del local, los segundos, simplemente ocasionaban molestias y robos en la localidad. Frente a este escándalo, fueron pocas las organizaciones que se pronunciaron respecto al acto xenófobo, y el tema dejó de ser interesante para la prensa, sin embargo dentro de mí quedó una sensación, que me llevó a pensar que esta situación podía ser propia de las SS durante el Holocausto.

Cada vez que subo al tren, mientras leo un libro o curioseo mis apuntes, suelo escuchar un dialecto melodioso, una especie de italiano machacado con castellano, que no es más que el romaní, lengua que es utilizada por el colectivo del mismo nombre, o que la mayor parte de personas los conocemos como gitanos, y que son la principal minoría étnica en Europa, con alrededor de 10 millones de personas, que en su mayoría proceden de países del Este, como Rumania donde se calcula que el 10% de su población es gitana, y que se han asentado principalmente en Italia con una presencia de 300.000, y en España, con alrededor de 50.000 personas.

Pese a que muchos aún siguen con la creencia que este colectivo es nómada, ya desde el siglo XVI se tienen registros de asentamientos de esta etnia, que inició su marcha por los continentes, desde su tierra madre, la India. Así las crónicas señalan que durante mucho tiempo los gitanos, por sus especiales ropas orientales, y sus artes adivinatorias, llegaron a ser considerados como la representación de la exaltación de lo profano. Con una lengua neoindia, que derivaba del sánscrito, razón por la cual fue perseguida, y se llegó a considerar como un idioma propio de los diablos, según señala el lingüista Marcel Courthiade.

Todo esto desencadenó en persecuciones mayores, llegando a ser víctimas junto a los judíos, de las matanzas a cargo del líder Nazi Adolf Hitler, luego los acosos siguieron durante la guerra de los Balcanes, y en la actualidad su situación se ha visto agravada por las medidas legislativas, impulsadas por el gobierno de Il Cavaliere Berlusconi, quien ha puesto como principales responsables de la seguridad a los gitanos, llegando a ser la discriminación en Italia, el caso más preocupante dentro de la UE, según afirma “European Roma Information Office”.

Hasta el momento los Romaní, no han logrado integrarse en la sociedad occidental, pese a los diferentes procesos que generan los Estados de acogida; pues es propio de su etnia, la creación de muros de protección endogámica, mediante los cuales, estos supuestamente pueden seguir siendo puros, considerando al extraño al grupo como payo. Además, se niegan a aceptar educación dentro y fuera de su núcleo, llegando niveles preocupantes que indican que solamente el 1% de los gitanos españoles logran culminar la universidad, sumada a la alta tasa de deserción escolar. Frente a esto, algunos individuos problemáticos han optado por la delincuencia o la mendicidad, y la sociedad se ha encargado de generalizar estas actitudes frente a todo el grupo, creando una estereotipo que los ha marginado, convirtiéndolos en refugiados-no de la guerra, pero sí del hambre…

Lo publiqué en Diario El Mercurio

Anuncios