¿Información o conocimiento?

por Andrew

Imagen vía lasprovincias

En la era tecnológica y de vertiginosos cambios en los que nos encontramos, merece la pena referirnos a la nueva sociedad de la información y nueva sociedad del conocimiento, pues aunque semánticamente se parezcan, sus significados y objetivos distan mucho, y en momentos ha llegado a producirse una confusión por parte de algunos miembros de la sociedad al querer asimilar información con conocimiento, que no en todos los casos resulta lo mismo.

Es necesario remontarnos el siglo anterior, entre las décadas de los setenta y ochenta, cuando el tópico de la información y su relevancia inició a cobrar fuerza, sobre todo por el inminente mercado consumista que se iba desplegando alrededor del mundo; ya atrás quedaba el privilegio de tener en los hogares un aparato reproductor de música o una televisión, y la gente empezaba a mirar día a día todos los acontecimientos que se producían, en telediarios e informativos; de esta manera las noticias se distribuían de una manera menos lenta, y cada vez nos fuimos volviendo más dependientes, de una información a la cual la podríamos llamar industrializada, ya que para su producción se utilizan métodos similares a los empleados en las factorías, incluso hay quienes afirman que por esa aceleración, se perdió la calidad y también la seriedad de los contenidos, pues lo único que importa es la venta de la producción final, afirmación que me resulta muy cuestionable, ya que en la actualidad podemos apreciar que existen medios de comunicación que aún utilizando las últimas tecnologías de la telemática por ejemplo, presentan al público material de alta calidad.

Se ha llegado a utilizar incluso, aquella recurrida frase, “información es poder”, la cual podríamos adaptarla a nuestro contexto y decir que tecnología es poder; pero no siempre se puede decir que el total acceso a la información nos otorga conocimiento, es justamente ahí donde radica la diferencia de términos, pues al referirnos a la nueva sociedad del conocimiento, los tratadistas intentan indicar que: “…hay muchas diferencias entre información y conocimiento. La identificación entre ambos va a surgir en la década de los cuarenta, desde las teorías de la información y la cibernética. Desde estos postulados, la mente humana, se va a concebir como una máquina capaz de adquirir y manipular información, de forma que pensar se va a reducir a procesar esa información”.

Muchos aseveran que, poseer información sobre determinados temas equivale a tener conocimiento sobre el mismo, aceptar esta afirmación es centrarnos en una teoría demasiado reduccionista, pues las cosas no son así, ya que conocer y pensar no es simplemente almacenar o comunicar datos. Así, la información no es en sí conocimiento, por lo que el acceso a la misma no nos garantiza en absoluto desarrollar procesos originales de pensamiento.

Por último, vemos de esta manera como conocimiento viene ligado a educación, por lo que tenemos que comprender que son las nuevas tecnologías las herramientas adaptables a los medios parvularios para estimular, generar, desarrollar y experimentar, con los individuos, para que estos alcancen el máximo desarrollo racional y crítico.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

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