Telebasura

por Andrew

Sin lugar a dudas el protagonismo que han ido adquiriendo los medios de comunicación en los últimos tiempos es muy significativo, repercutiendo de tal manera que son colaboradores de la creación del imaginario colectivo de nuestras sociedades, ya que no se limitan simplemente a trasladar la información al público, sino que su rol cada vez es más activo, traduciendo, contextualizando o interpretando una noticia, etc., lo que ha hecho que su papel de guía sea cada vez mayor sobre el público, pues ya no es simplemente ese agente social, sino que ahora se han convertido en auténticos vertebradotes del espacio público virtual, moldeando así los resultados de una sociedad.

Los recursos tecnológicos tales como: audio, video, multimedia, entre otros, han contribuido para que la información cada vez fluya mucho más rápido a través de las conexiones de Internet o televisión digital. Sin embargo, cada vez importa más los contenidos que se pueden llegar a difundir, ya que estos mensajes son portadores de un sinnúmero de significados y sistemas de valores, los cuales tienen gran ingerencia en los individuos, que se ven influenciados y los ponen en práctica en la sociedad.

Así el fenómeno de los mass media, que antes se limitaba simplemente a su repercusión en la televisión, tiene que ser re-conceptualizado, pues a través de los nuevos recursos se ha permitido un intercambio pleno entre espectador y medio, sin que este sea de la esfera objetiva, de reflexión y razonamiento, sino que se ha desvirtuado, a la interacción de éste a razón de estímulo respuesta, a través de mensajes de textos para la descarga de melodías, juegos, concursos, etc., para los teléfonos celulares, situación que ha hecho que quien antes era un televidente que digería la información que se le entregaba, ahora al volverse partícipe del medio busca dejar su huella y presencia durante las transmisiones, así es fácil encontrarnos con la publicación de sms que por el pago de una tarifa aparecen en la pantalla de nuestras televisiones, donde existen desde faltas de ortografía, mensajes violentos, amenazas y manifestaciones eróticas, situaciones que denotan un exceso y rebasa los límites normales de la libertad de expresión del individuo y de la convivencia racional basada en comportamientos éticos y morales aceptados por la sociedad, pues por el hecho de ser el beneficiario de un derecho, no por esto se puede extralimitar su accionar y con este ofender, o herir susceptibilidades de terceros.

A esto se debe sumar la tergiversación de contenidos por parte de los propios medios de comunicación, situación visible pues amparados en el derecho fundamental a emitir información, estos, manipulan, agreden, intoxican, deforman, deseducan y pervierten. La libertad de información ha terminado por ser una libertad propia de los medios y no de la sociedad y el ciudadano como debería ser.

De esta manera, la Telebasura se presenta en nuestra sociedad, convirtiendo a los individuos en verdaderos dependientes de unos medios, que sin respetar criterios de objetividad y veracidad de la información, prefieren caer en vulgaridades u obscenidades para complacer el morbo del usuario, con tal de mantener su rating y generar mayores ingresos económicos. Qué lejos estamos de ese verdadero papel y función social de los medios, donde se diferencie las opiniones (libertad de expresión) e información (libertad de información), se dé un respeto irrestricto al pluralismo político, religioso, cultural, lingüístico, y a los valores de Igualdad.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

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