La ciudad etiquetada

por Andrew

No importa la edad en la que nos encontremos, ya sea de niño, joven o adulto, siempre encontramos una excusa a la hora de organizar nuestro tiempo, siendo así que en ocasiones dejamos de cumplir nuestros objetivos, simplemente porque no supimos fijarnos una agenda clara, y cuando los plazos están a punto de fenecer hacemos todo lo posible para cumplir las actividades, generando un caos en nuestras vidas, que lo solemos trasladar a la esfera pública y privada.

De la misma forma, la planificación integral dentro de una urbe, puede sufrir en determinadas circunstancias, severos colapsos, por ejemplo cuando se intenta reparar las vías en un sinnúmero de frentes, y si a esto se le suma que en Cuenca, la ciudad de los desfiles, todos los días la calle Simón Bolívar recibe una marcha de algún gremio en protesta, una peregrinación religiosa, o a alguna reina que quiere hacerse presente con su séquito, los resultados son que el tráfico vehicular ya no soporta más, y la única alternativa que tenemos los ciudadanos, es caminar.

Así, cuando decidí dejar el auto en mi hogar, emprendí un recorrido por la ciudad para hacer los trámites propios de mi profesión, poco a poco empecé a encontrarme con infinidad de letreros que anuncian las obras realizadas por la administración local, los cuales describen desde proyectos de arborizaciones, reparaciones de aulas escolares, vías pavimentadas, etc., todos manteniendo los minuciosos parámetros de imagen de los asesores de la municipalidad, quienes se encuentran trabajando en vendernos a los cuencanos los maravillosos beneficios obtenidos durante los últimos 4 años.

Me parece improductivo, iniciar en los últimos 6 meses de una administración, una campaña agresiva donde se muestren las bondades de un equipo de trabajo que ha estado a cargo de una ciudad. Los ciudadanos sabemos cuándo las cosas valen o no la pena, no hace falta un lavado de cerebro, donde se nos indique que es lo bueno.

Estamos viviendo un fenómeno similar al que atraviesa el escolar al final del año, cuando ve que su viaje de fin de curso peligra por su rendimiento durante todo el ciclo de estudios, y es al final cuando se compromete y quiere mostrar ante su superior lo mucho que ha trabajado. En el caso cuencano, sabremos si la recompensa llega traducida en una reelección o en un cambio de rumbos con un nuevo equipo.

Las fichas electorales a nivel local aún no se han empezado a mover, leves acciones se han tomado, nadie dice nada hasta no saber los resultados del referéndum aprobatorio de septiembre, solo hasta ese momento sabremos las tendencias que se tomarán tanto a nivel local, como nacional.

Lo importante sería que todos los movimientos políticos y sociales vayan recogiendo las verdaderas necesidades de los habitantes del cantón, para poder crear una propuesta que realmente identifique a los ciudadanos de Cuenca, y no se quiera dejar siempre a último momento las cosas que se pueden hacer con planificación y coordinación.

Hasta que todo esto suceda, no me quedará más que seguir caminando por mi Cuenca, admirándola y queriéndola, abstrayéndome de los letreros pre-electorales, que la han convertido en una ciudad etiquetada.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

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