Las fiestas que Cuenca se merece

por Andrew

Photo by denialpolez
Hace veintiséis años la parada militar por el aniversario de la Santa Ana de los ríos pasaba por la artería principal de la ciudad, la adoquinada calle Bolívar recibía a las fuerzas armadas que desfilaban ante la expectativa de todos los ciudadanos. En ese tres de noviembre la primera luz que miré ante mi llegada al mundo fue el resplandor del astro rey en una de las cúpulas de la Catedral de la Inmaculada, reflejo que llegaba directamente a una de las habitaciones de la recordada clínica Vega donde me encontraba.

A lo mejor este antecedente hizo que sea un poco más cuencano y que quiera a mi ciudad de una manera intensa y diferente. Así en mi corta edad, he podido ver algo de la evolución que ha tenido la urbe en el transcurso de los años, dándome cuenta que es nuestra obligación regresar a las raíces que han hecho grande a la ciudad, que son justamente sus habitantes, quienes poseen sólidos principios morales, preparación académica y calidez.

Sin lugar a dudas nuestra urbe se encuentra en un constante proceso de transformación, sin embargo existen algunas situaciones que permanecen estáticas, y es necesario fomentar su cambio; me refiero a las actividades organizadas para homenajear a nuestra ciudad en su Independencia, pues la pregunta es ¿realmente existe una política cultural en nuestra administración local?, o simplemente se piensa en desfiles, ferias sin ninguna innovación y repetitivas, tecnocumbieras en tarimas, y conciertos populares.

No es mi deseo criticar la alegría y algarabía que se crean en los eventos masivos, donde los cuencanos liberan sus preocupaciones y festejan a su ciudad, pero también no debemos olvidar que somos Patrimonio Cultural de la Humanidad, y hasta el momento no contamos con una política cultural, entendida como esa gestión de las manifestaciones artísticas: teatro, museos, industria audio-visual etc.

Aún seguimos dando mayor importancia a las megaobras, que dan paso a los grandes actos inaugurales, dejando abandonados los proyectos que realmente propicien condiciones favorables para el desarrollo del arte y de las expresiones culturales.

Por ello es necesario que los ciudadanos promovamos el inicio de una discusión respecto de los parámetros que deberían ser tomados en cuenta para el manejo de la cultura dentro de la urbe. Solamente de esta manera podremos conseguir una política cultural congruente, seria, democrática, lúcida, desprovista de excesos y de ignorancia, con una dimensión realmente incluyente y tolerante.

La participación ciudadana debe ser tomada en cuenta en todos los procesos, a veces creemos que solamente este principio puede ser aplicable al tema político o electoral, sin embargo debemos comprender que la esfera de intervención del individuo en la cosa pública es mucho más amplia, y estamos llamados a modificar y colaborar con la renovación de conceptos y estructuras, para que en el futuro Cuenca tenga las fiestas que realmente se merece.

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