Procesos de Participación Ciudadana

por Andrew

young_policemen_by_vonposh

Picture by VON POSH

Como si se tratase de una moda todos intentamos referirnos a los procesos de participación ciudadana que se pueden llevar a cabo en las entidades públicas, y siempre tendemos a ligar este concepto con las decisiones políticas o con la construcción de espacios participativos en los que se implique a la ciudadanía en las iniciativas institucionales y en la toma de decisiones de los temas de mayor interés para el futuro de la comunidad.

De la manera que lo he definido, tenemos una gestión perfecta en la cual el ejercicio del poder ciudadano legitima la actuación de los diferentes entes públicos, logrando de esta manera mayor gobernabilidad, democracia y equilibrio.

Sin embargo, si realizamos un breve análisis de la situación en nuestro país, vemos que hemos implementado estos postulados en la formulación de proyectos, en las justificaciones de programas de desarrollo e incluso en la normativa legal; pese a ello al momento de necesitar la presencia ciudadanía, la realidad nos demuestra que en la mayor parte de casos dicha participación se ve reducida a la incorporación de minorías no representativas de la sociedad, dejando así marginadas las verdaderas necesidades de las comunidades, simplemente por no haber sabido socializar las propuestas, o en ocasiones porque los actores llamados a intervenir fueron tomados “a dedo” solamente por cumplir con los procesos de participación ciudadana.

Solamente como un ejemplo que vale la pena rescatar, hace días recibí la propuesta de la X Bienal de Cuenca, en un documento que realmente busca que los ciudadanos nos identifiquemos con la propuesta, haciéndonosla nuestra, concibiéndola ya no solamente como un evento, sino cimentando sus ideas en una política cultural unida a la gestión de programas educativos, teóricos y de difusión. Así también revitalizando la verdadera esencia para la cual fue creada, de ser ese gran observatorio para el estudio de las nuevas estéticas visuales.

Esto demuestra que no necesariamente los procesos de participación ciudadana deben estar compaginados siempre con el ambiente político, sino también en el arte y la cultura las instituciones deber ser permeables a los cambios, e incorporar en esta construcción, al ciudadano de a pie, a esa persona que en ocasiones no está al tanto de las tendencias artísticas, pero a veces en éste se concentra todo el imaginario urbano o rural, que permite al artista crear y reflejar en sus obras la realidad de una comunidad.

No olvidemos que incluso nuestro recién aprobado texto constitucional incluye explícitamente este tema, el mismo que puede ser ejercido de manera directa o indirecta, en el segundo caso a través de esa facultad controladora de la Función de Transparencia y Control Social que se verá reflejada en el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, ente llamado a ser el canal y la presencia del poder ciudadano dentro del Estado.

Mientras tanto, hasta que todo esto se implante, Yo seguiré aportando con mi trabajo desde mi escritorio y desde las aulas a que este difícil proceso de construcción ciudadana se plasme algún día en beneficio de la comunidad.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

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