Ecuatorianos votarán en España

por Andrew

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Photo by Presidencia

Hace un año mientras estudiaba mi Maestría en Madrid, y realizaba mis prácticas profesionales en la Oficina de Procesos Electorales del Ministerio del Interior de España, envié una propuesta a la Doctora María Paula Romo, Vicepresidenta de la mesa de Legislación y Codificación de la Asamblea Constituyente del Ecuador, respecto al derecho de sufragio de los extranjeros en el país.

El anterior texto constitucional ecuatoriano mantenía un criterio errado al considerar a los extranjeros simplemente como trabajadores, sin el reconocimiento total del resto de derechos civiles y políticos (voto), dejando de lado esa concepción de considerar a todos los seres humanos verdaderos ciudadanos del mundo.

El legislador de ese entonces se había olvidado que sólo como ejemplo en el caso español, los ecuatorianos son el segundo colectivo de inmigrantes, convirtiéndolo en un grupo de gran influencia, y que poco a poco ha ido alcanzando determinados logros respecto a la cobertura de sus derechos. Sin embargo, no podía lograrse una auténtica integración cívica y política, sin el reconocimiento del derecho al voto, pues este constituye el pilar fundamental, mediante el cual los ciudadanos pueden participar en la toma de decisiones respecto al entorno en el que se encuentran.

De esta manera, para lograr un verdadero proceso de integración, la Unión Europea previó en el Tratado de Maastricht de 1992, el reconocimiento al derecho de sufragio activo y pasivo en las elecciones municipales del Estado de residencia que fuera distinto del que el votante sea nacional.

Sin lugar a duda hay que tener en cuenta que la atribución de los derechos políticos a los extranjeros constituye una atribución exclusiva del Derecho Público Interno de cada Estado, de esta manera cada gobierno mirando sus objetivos y prioridades tiene la potestad de regular un marco jurídico que amplíe la cobertura de derechos a favor de los extranjeros, lo cual permite la mayor integración social de estos, al participar en asuntos de decisión en los espacios donde se desenvuelven.

La Constitución de 1998, dentro de su articulado, no contemplaba, ni reconocía el derecho al sufragio a favor de los extranjeros, limitando de esta manera cualquier posibilidad de iniciar acuerdos previos para convenios bilaterales, en los que se busque reconocer en otros Estados, el derecho al sufragio para nuestros nacionales.

Y fue en la Constitución del 2008, que en su artículo 63, se reconoció el derecho al sufragio a los extranjeros cumpliendo determinadas condiciones, y los derechos de nuestros compatriotas en el extranjero por fin se consolidaron, gracias a la firma del convenio electoral, durante la visita del Ministro de Relaciones Exteriores de España, Miguel Angel Moratinos, el pasado 25 de Febrero.

Ahora cerca de 300.000 ecuatorianos residentes legalmente en España durante al menos cinco años, podrán votar en las elecciones municipales, medida que constituye una verdadera protección y garantía para nuestros compatriotas en el extranjero, y sobre todo muestra un cambio en la política migratoria y de integración, ampliando no sólo los derechos, sino los sentimientos de ciudadanía, y haciéndome que vuelva a creer en el sistema, y saber que las propuestas de cada uno de los habitantes sí pueden ser realizables.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

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