Corte Penal Internacional

por Andrew

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El 4 de Marzo de 2009 quedará grabado en la historia de la humanidad como el día que por primera vez se ha emitió una orden de arresto en contra de un Jefe de Estado en funciones, por crímenes de guerra y lesa humanidad. De esta manera la Corte Penal Internacional, puso en ejercicio su jurisdicción penal internacional, y ha iniciado las acciones conducentes para la detención del presidente sudanés, Omar Hasan el Bashir.

Los Juicios de Núremberg, fueron los primeros procesos legales internacionales seguidos en contra de los funcionarios y colaboradores del régimen nacionalsocialista de Adolf Hitler, para el juzgamiento de los diferentes crímenes y abusos cometidos durante la II Guerra Mundial. Este proceso constituyó un importante avance jurídico al establecer una interesante jurisprudencia donde se tipificaron los crímenes y abusos, conocidos como Principios de Nuremberg, los mismos que posteriormente fueron utilizados por las Naciones Unidas, para el juzgamiento de crímenes cometidos en la ex Yugoslavia, en 1993, donde se procesó entre otros a Slobodan Milosevic, quien no pudo ser condenado, pues falleció en la cárcel antes de que se emita sentencia en su contra.

Así también en 1994, la comunidad internacional escandalizada por el genocidio ruandés, vio oportuna la toma de una Resolución por parte del Consejo de Seguridad, para la creación del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, de esta forma se pudo procesar, arrestar, juzgar y condenar a los sujetos que cometieron crímenes entre el 1 de Enero y 31 de Diciembre de 1994, y su importancia jurídica radica en que fue la primera condena internacional en la que se habla de Genocidio, así también porque considera a la violencia sexual como actos constitutivos de genocidio.

En los dos casos anteriores, es evidente que fueron tribunales creados para el juzgamiento específico de crímenes cometidos en países determinados, sin embargo, la comunidad internacional vio pertinente crear un marco jurídico que establezca un proceso penal internacional para perseguir todos aquellos crímenes que ponen en riesgo a los seres humanos, y la necesidad de contar con un tribunal permanente que se encargue de su juzgamiento.

Por lo que el Estatuto de Roma es el Tratado Internacional usado por los Estados para constituir la Corte Penal Internacional, con sede en La Haya, la misma que se encarga de juzgar: el genocidio, los crímenes de lesa humanidad, los crímenes de guerra y los delitos de agresión, de todos aquellos Estados que previamente hayan reconocido expresamente la competencia de este Tribunal Internacional.

En el caso del presidente de Sudán, acusado de la muerte de miles de civiles dentro de la guerra de Darfur, su orden de arresto puede ser la prueba de que la justicia internacional se abre paso, aunque con dificultades, confirmando así la aplicabilidad del Derecho Internacional a los casos concretos.

Sin embargo aún existen críticas a esta Corte, pues tres, de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Rusia y China), no han ratificado la competencia a la Corte Penal Internacional, lo cual demuestra que la justicia internacional aún no puede ser total, cuando existen todavía Estados que manejan un doble discurso.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

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