El nuevo Alcalde de Cuenca

por Andrew

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Imagen vía flickr

Un fenómeno típico del ecuatoriano que se encuentra en el exterior es el deseo de regresar a su patria para hacer todas las cosas que siempre quiso y dar el todo por el todo por transformarla y hacerla cada día mejor.

Es así que hace no menos de un año, mientras realizaba mis estudios de posgrado en el exterior, me comuniqué con el que ahora es el Alcalde electo de la ciudad, y conversábamos vía “Messenger”, de los cambios que Cuenca necesitaba y de las acciones urgentes que se debía tomar.

Conocí a Paúl Granda López, cuando Yo cursaba el pregrado de Leyes en la Universidad del Azuay, y él ya se desempeñaba como Director del Instituto de Régimen Seccional del Ecuador (IERSE), y juntos colaboramos en el nacimiento de la Corporación Participación Ciudadana en el Azuay, así como en la observación de algunos procesos electorales.

Considero que para los jóvenes universitarios de la época, Paúl fue realmente un ejemplo a seguir, y muchos al igual que él, a través de becas y llenos de sueños viajamos a España para cursar nuestras Maestrías y Especializaciones.

Antes de viajar a Alcalá de Henares visité a Paúl en su programa de radio, para pedirle unos consejos relativos a la estancia fuera, y en algo estuvimos de acuerdo, que si se estudia fuera, el compromiso es regresar de nuevo a la ciudad para reinvertir todo lo aprendido a favor de la sociedad.

La propuesta que Paúl Granda presentó en esta oportunidad para su candidatura a la Alcaldía, fue sin duda una creación de la comunidad, reflejando los intereses de los jóvenes, mujeres, personas de la tercera edad y con capacidades especiales, sin embargo, lo que deberá hacer es representar a las cuencanas y cuencanos del área urbana como rural, que optaron por esta opción como una alternativa y con esperanza en el cambio.

Ahora el nuevo Alcalde sostiene -y con mucha razón- que sólo podremos acabar con el caos de la ciudad tomando medidas pensadas por la gente, para la gente y por la gente, atendiendo así sus necesidades y aspiraciones, lo que implica cambios sociales y ambientales profundos, castigos judiciales para los culpables de los grandes contubernios, o lo que es lo mismo, iniciar una nueva era, en los comportamientos y en las acciones, que permitan combatir la situación actual. Paúl Granda usó los días que le correspondieron a su campaña para levantar el estado de ánimo de las cuencanas y cuencanos y crear esperanzas de un futuro mejor. Sin lugar a dudas, ésa es, en realidad, la razón por la que fue elegido.

Claro está que hay que sumar a esto su singular recorrido personal, su juventud, su formación, su estilo comedido y sincero, su profesional equipo de trabajo, lo que lo convirtieron en un político diferente, la opción regeneradora que Cuenca necesitaba después de predecesores que administraron la ciudad con un estilo por decirlo menos, “clásico”.

Solo el tiempo dirá si Granda cumplirá las expectativas creadas, y si la esperanza puesta en su nombre se traducirá en una Cuenca para el mejor vivir.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

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