Kosovo y su independencia

por Andrew

Estaba atareado con mis investigaciones y llegué pronto a mí cubículo en la Biblioteca Nacional de España, y pese a que deseaba concentrarme en los libros, los telediarios de la mañana tenían trasmisiones en vivo desde Kosovo, era un lunes 18 de febrero de 2008, y el día anterior el Parlamento declaró de manera unilateral su independencia de Serbia.

Dos años después, el jueves pasado mientras llegaba a las aulas en la Universidad de Cuenca, revisaba los portales Web, y la noticia que destacaba era la decisión tomada por el Tribunal Internacional de Justicia de la ONU, mediante la cual declaraba como legal la independencia de Kosovo. Si bien es cierto es una opinión no vinculante, los movimientos separatistas alrededor del mundo lo tomaron ya como un referente.

Luego de la crisis y el conflicto bélico en Yugoslavia, a finales del siglo pasado, Kosovo inició con un estatus especial, al ser administrado internamente por la Misión de Administración Provisional de las Naciones Unidas, pese a que continuaba vinculado a Serbia, la cual la seguía considerando como una provincia; mientras la Resolución 1244 del Concejo de Seguridad estaba dirigida a buscar una solución definitiva respecto de Kosovo.

Y como bien sabemos los atributos fundamentales de un Estado son: territorio, población, y soberanía, esto les otorga un nacimiento de “hecho”, sin embargo, necesitan un reconocimiento por parte de la comunidad internacional, y como se refiere Max Sorensen en su Manual de Derecho Internacional Público, uno o más estados de manera expresa o tácita lo reconocen y lo admiten como Estado, con los derechos y obligaciones que le corresponden; situación que se dio en el caso de Kosovo con el visto bueno y reconocimiento de Estados Unidos de América y algunos países de la Unión Europea, esto es 69 Estados miembros de ONU, pese a la oposición de España, Rusia, China, India y otros 138 países.

Frente a esta situación sucedida en 2008, Serbia consultó a la Asamblea General de la ONY respecto a la secesión ocurrida, y la reciente opinión consultiva del Tribunal es que “…El derecho internacional general no contempla prohibiciones sobre las declaraciones de independencia y, por tanto, la declaración del 17 de febrero de 2008 no viola el derecho internacional general…”. Situación que ha generado incertidumbre y expectativas entre los defensores del derecho a la autodeterminación de los pueblos.

Pese a ello es necesario analizar el contexto geopolítico e histórico en el que se emite esta opinión del Tribunal de la Haya, puesto que lo acaecido en Kosovo se enmarca en la Resolución 1244 de la ONU y se siguió un proceso basado en los principios del Derecho Internacional Público, así también nuestra memoria histórica debe estar presente al momento de estudiar el caso, pues no hay que olvidar al sanguinario gobierno de Milosevic que durante el conflicto bélico realizó una eliminación sistemática de la población albano-kosovar.

Razón por la cual será difícil que movimientos independentistas como los de Cataluña, País Vasco, Escocia y entre otros, puedan usar la decisión tomada por el Tribunal de la Haya como un precedente pues tienen pocas cosas en común con lo acaecido en Kosovo.

 

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