REDVOLUCIÓN

por Andrew

Para toda mi generación el único Jefe de Estado que ha tenido Egipto ha sido Hosni Mubarack, quien en el ejercicio de sus funciones se inclinó tanto con izquierda como a la derecha y fue pieza clave en la política internacional durante años.

Claro que mí percepción no podía ser compartida con cientos de miles de egipcios que consideraban su mandato como una imposición por la fuerza, alejado de los procesos y garantías de una democracia representativa propia de un Estado de Derecho.

Días atrás durante las protestas en El Cairo los medios tradicionales de comunicación narraban la situación calificándola como disturbios, protestas o simplemente como incidentes aislados que buscaban inestabilidad, escondiendo los legítimos intereses de la población de generar un proceso de cambio no solo de gobierno, sino de su estructura y legislación.

En este caso para alcanzar el cambio tan anhelado, esto es la dimisión de Mubarak, la comunicación tradicional se vio frustrada debido a la actitud autoritaria del gobierno que decidió censurarlos, incluso expulsó a periodistas extranjeros que cubrían los acontecimientos, sin embargo, las nuevas plataformas y las Tecnologías de la Información y Comunicación fueron las herramientas apropiadas para alcanzar esta Revolución a través de la Red, la cual se hizo a través de Twitter y por Facebook derribando a las tradicionales formas de censura de regímenes autoritarios.

La libertad de expresión se encuentra dentro de los derechos fundamentales que pertenecen a ese llamado núcleo duro, pues su importancia ha sido histórica, ya que fue uno de los derechos que se encontraba más desprotegido, pues permite al individuo esa libertad para expresar ideas y pensamientos, el cual ha sido limitado de manera constante por regímenes dictatoriales alrededor del mundo, restringiendo no solo esta sino todo tipo de libertades. Ahí radica su importancia para ser considerado como la piedra angular de toda sociedad democrática.

En estos casos la Red constituye una fuente de apoyo a la democracia del Siglo XXI, pues pone en manos de los ciudadanos la información generada minuto a minuto, para que sea utilizada, difundida y valorada.

Los procesos vividos en Irán posteriores al proceso electoral fraudulento y las manifestaciones ciudadanas ocurridas en Túnez y Egipto, demuestran que el ser humano poco a poco va poniendo a su disposición herramientas tecnológicas que en momentos contribuyen a defender y ejercer derechos como es el uso actual que se dan a las redes sociales para reivindicar la libertad de expresión, un reto para esto será lo que suceda en Cuba con la instalación del cable submarino a la isla lo que generará mayor apertura, acceso a la información y un cambio democrático.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

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