Soberanía, Honor o Convivencia

por Andrew

Fundamentar un discurso basado en el concepto clásico de soberanía y antiimperialista a la hora de manejar las relaciones internacionales puede generar equívocos, pues como lo señala la doctrina en la actualidad el cuarto elemento de todo Estado debe ser la independencia entendido como la ausencia de control o subordinación respecto a otro Estado; situación que es corroborada por el profesor Charles Rousseau quien al referirse al tema indica que “…la independencia del Estado implica que éste dispone de la exclusividad, la autonomía y la plenitud de las competencias…”.

En el contexto de la declaratoria como “persona non grata” de la señora Embajadora de Estados Unidos en Ecuador, Heather Hodges , es importante destacar que el Ecuador es signatario de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas que rige desde 1964, instrumento que en su artículo tercero al referirse a las funciones de la misión diplomática, indica en su literal d): “…enterarse por todos los medios lícitos de las condiciones y de la evolución de los acontecimientos en el Estado receptor e informar sobre ello al gobierno del Estado acreditante…”

El profesor José A. Pastor Ridruejo, antiguo juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, al tratar esta función específica de los agentes diplomáticos señala que es aquel que reviste mayor importancia pues es el que permite la observación e información del Estado acreditante a través de todos los medios lícitos. Lo complejo resulta en ocasiones determinar la licitud o ilicitud de los medios empleados pues estos argumentos son continuamente usados por los Estados acreditantes quienes “…han declarado personas no gratas y expulsado de su territorio a miembros de las misiones diplomáticas que han rebasado aquel límite…”.

En el caso que nos ocupa es importante puntualizar que en ningún momento la Embajadora americana, realizó declaraciones, criticó o acusó de manera directa al gobierno ecuatoriano, pues es fundamental recordar que la información en la cual se fundamenta el gobierno ecuatoriano procede de cables diplomáticos, que no son más que las comunicaciones utilizadas entre una Embajada y su Cancillería, y que en el caso “Wikileaks”, estos documentos fueron obtenidos de manera ilícita por el soldado americano, Manning, en Bagdag y que posteriormente fueron entregados al portal web, Wikileaks.

En el cable obtenido de manera fraudulenta, la diplomática americana pone en conocimiento de la Secretaría de Estado la presunta corrupción en la que habría incurrido el comandante Jaime Aquilino Hurtado, por lo que solicita que se revoque el correspondiente visado del jefe policial y de su familia, situación que se ampara en lo previsto en la legislación interna de Estados Unidos de América en lo relativo a la concesión de visados y su correspondiente revocación.

No es coincidencia que los tres países amigos y que concuerdan con una visión política y de integración, Venezuela, Bolivia y Ecuador, y que forman parte de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestras Américas (ALBA), mantengan unas tensas relaciones diplomáticas simplemente a nivel de encargado de negocios con el gobierno americano, mientras que “otros” vecinos como Colombia y Perú no rompen relaciones sino las consolidan gracias a los Tratados de Libre Comercio tanto con Estados Unidos y la Unión Europea.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

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