Redes de indignación y esperanza

por Andrew

redes-de-indignacion-y-esperanza-los-movimientos-sociales-en-la-era-de-internet-9788420609607El catedrático español Manuel Castells (1942 – ) es reconocido internacionalmente por su aporte a muchas áreas del conocimiento a través de sus estudios e investigaciones en las cuales da un papel principal a la relación de las Tecnologías de la Información y Comunicación, TIC con la Sociología y las Ciencias Políticas. Su producción académica es basta, así como su recorrido académico pasando por el MIT en Massachusetts, Berkeley, hasta Oxford. En su última obra, “Redes de indignación y esperanza: Los Movimientos Sociales en la era de Internet”, Alianza Editorial (2012), Castells explica como las plataformas de ciudadanos se han valido de las redes sociales para organizar y protestar frente a regímenes autoritarios, así como para buscar alternativas ante la crisis económica mundial. De igual manera desarrolla claramente el factor esencial que han jugado las mujeres en estos procesos de transformación.

Este interesante documento de consulta obligatoria nos lleva a un paseo desde Túnez con el caso de Mohamed Buazizi conocido como el “mártir” de la primavera árabe, el colapso financiero de en Islandia conocido como la “revolución de las cacerolas”, el caso de Egipto, así como el infaltable 15-M español e incluso el Occupy Wall Street; en muchos de estos acontecimientos su autor fue protagonista e incluso acompañó a los indignados en las acampadas en Madrid y Barcelona, respectivamente.

Sin embargo, en los últimos días las protestas de colectivos ciudadanos han aterrizado en Turquía y me quiero concentrar en ello, pues en ésta ocasión como lo explica acertadamente el profesor de la Universidad de Columbia, Jeffrey D. Sachs, el problema no tiene una raíz económica, ya que el país ha experimentado en la última década grandes éxitos en este campo así como en reducir la desigualdad.

Por ello para entender de mejor manera la situación turca le invito apreciado lector a realizar el siguiente ejercicio: cierre por un momento sus ojos y visualice un territorio que entre sus vecinos en el oeste se encuentran dos de los países artífices de la crisis económica europea (Chipre y Grecia); mientras que en el este están los siempre conflictivos Irán e Irak; y, al sureste se sitúa un Estado en pleno conflicto bélico interno, como lo es Siria. Con estos datos poco alentadores nadie pensaría que Turquía se convirtió el año pasado en uno de los destinos turísticos más visitados del mundo. Pero la interrogante es cómo un país con estas características puede convivir en un “barrio” tan complicado, y lo respuesta es que lo hacen a través de la aplicación de relaciones diplomáticas adecuadas y moderadas, evitando los extremismos y sin fanatizarse por las posiciones con oriente u occidente, lo cual lastimosamente no es aplicado en el plano interno por el primer ministro Recep Tayyip Erdoğan, conforme se desprenden de las últimas protestas dado su trato déspota y su gestión de corte conservadora islamista que le ha llevado al extremo de regular el consumo de bebidas alcohólicas así como exigir el incremento de la natalidad en las mujeres.

606x341_226958_segundo-muerto-en-turquia-en-el-quintLas verdaderas protestas iniciaron hace pocos días cuando un colectivo ciudadano opuesto a que en el parque de Taksim se construya un Centro Comercial y Cultural promovido por el régimen del primer ministro Erdoğan, agrupó a asociaciones desde ecologistas hasta protectoras del patrimonio, dada la trascendencia de este espacio para los ciudadanos de Estambul, pues ha sido durante décadas el escenario de protestas sociales, mítines políticos, y procesos históricos de la capital turca

Ante la pregunta si existe o no una “primavera turca”, aún es pronto para aventurarse a conclusiones, pero a diferencia de los movimientos vividos en Egipto, Túnez o Libia, dichos procesos se orquestaron en contra de dictadores que llevaban mucho años en el poder; mientras que en Turquía las protestas se dirigen hacia un gobierno elegido democráticamente, en elecciones libres e independientes, en las cuales Erdoğan ha ganado ampliamente los comicios electorales; pero los reclamos van en contra de su estilo de gobierno, dado su autoritarismo, confrontación e imposición, por ello los protagonistas de estas manifestaciones las autocalifican no como una “primavera turca”, sino como la rotura de un muro de silencio de los ciudadanos que perdieron el miedo a hablar.

Lo publiqué en Diario El Mercurio/ 11/06/2013

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