Recordando a Hessel: “Indignados: ¡No os rindáis!”

por Andrew

Uno de los movimientos ciudadanos más representativos de ésta década ha sido el 15-M español, el cual permitió despertar en los ciudadanos a nivel global un sentimiento de indignación y por ende la necesidad de reaccionar frente a un sistema oligárquico que tenía secuestrado el poder; fundamentó su lucha en un documento de no más de treinta páginas escrito por el humanista y diplomático francés, Stéphane Hessel.

hesselHombre nonagenario, que tenía más fuerza, resistencia e ideales que todos los jóvenes juntos y que gracias a sus libros, le dio una bofetada al status quo y un puntapié a la indiferencia, para que los jóvenes reaccionen frente al sinnúmero de desigualdades por las cuales atraviesa la sociedad.

Stéphane Hessel (1917-2013) fue el reflejo de la búsqueda de los ideales de libertad de la Europa de resistencia en la década de los cuarenta del siglo pasado frente a los nazis, y se precia de ser uno de los padres de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es por ello que puso en ésta su fervor por un mundo con mayores derechos para sus individuos y con democracias mucho más sólidas.

Entre sus obras principales destacan: “¡Indignaos!”; “¡Comprometeos!”; “¡El camino de la esperanza!”, el cual lo escribe junto a Edgar Morín; “¡Mi baile con el siglo!; y, “¡No os rindáis! Con España, en la trinchera por la libertad y el progreso”.indignados

Su libro, “¡Indignaos!” (2010), fue uno de los “best sellers” franceses durante el invierno de 2010, lo cual inmediatamente devino en la traducción de sus textos, entre otros al español, razón por la que movimientos como “Democracia Real Ya!” o el 15M de Plaza del Sol de Madrid, se inspiraron en sus sencillos pero profundos párrafos que en este caso explicaban como Francia para consolidar su democracia se fundamentó en principios y valores a los cuales debía regresar a fin de no sacrificar el Estado de Bienestar que tanto les había costado alcanzar con la consecuente protección social, educación y sanidad.

Además reflexionaba como la población debe encontrar su propio motivo para indignarse contra el sistema. Y que era tan fácil hacerlo, ya que solo hacía falta mirar alrededor, pues Hessel calificaba a la indiferencia como uno de los peores males que sufre la sociedad, por lo que coincidía con el pensamiento de Sastre que señaló: “sois responsables en tanto que individuos”, y es por ello que estamos obligados a reaccionar para que en aplicación del verdadero positivismo, todo lo deseable se haga posible. Mas, indignarse no significa actuar violentamente, al contrario la paz es el camino pues es la única que permite superar incluso ideologías y totalitarismos.

Por su parte, “¡No os rindáis!” (2013), es su obra de despedida, cual si se tratase de un testamento ideológico dirigido en especial a los indignados españoles del 15M, donde pide cambios hacia una economía social y solidaria y mayor defensa del medioambiente. Además habla sobre la crisis de los partidos, y como estos han sido manejados por las oligarquías. Exige una lucha contra el poder de los bancos y los paraísos fiscales, así como evitar que los impuestos europeos sean tan bajos para los que más tienen, pues todo ello conduce a lo que llama “dumping social” (entendido como aquellas empresas que venden sus productos a precios más bajos que su competidora, por producir en países donde no se respetan las normas laborales o estas son inexistentes, teniendo como consecuencia una competencia desleal).

Termina pidiendo dirigentes con visión y coraje, con ciudadanos comprometidos que apoyen y exijan cambios como única salida del modelo y de la crisis. Hessel es el claro ejemplo que explica como la sociedad debe volver al criterio de esos “viejos sabios” quienes saben que en la experiencia reside el conocimiento, sobre todo en una época en la que todo aquello que tiene más de dos décadas es automáticamente calificado como desactualizado.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

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