SIRIA: un conflicto sin salida

por Andrew

ataque

Ataque inminente

Si usted apreciado lector seguiría la lógica de finales de la Guerra Fría, no lograría entender la actual situación que atraviesa la comunidad internacional frente al conflicto en Siria, pues no sería explicable cómo un aliado tradicional como el Reino Unido a través de su Cámara de Representantes haya dado la espalda a una posible intervención armada por parte de Estados Unidos de América, y que pese a la enorme rivalidad que por años ha mantenido Francia con los estadounidenses, paradójicamente sean los únicos que en la actualidad apoyen un proyecto bélico liderado por el Pentágono.

obama-foot-on-desk-e1378073890735Sumado a ello, el cambio de actores (presidentes) en este caso, Barack Obama y François Hollande, trae como punto de conexión que en esta oportunidad no representan tendencias conservadoras o cercanas de la derecha como fueron en su tiempo la de George W. Bush y Nicolás Sarkosy, sino que al contrario incluso las ideologías e intereses son contrapuestos, un demócrata como Comandante en Jefe del Ejército norteamericano y un socialista desde el Eliseo; pero que para marcar diferencias con sus predecesores, quieren “blindarse” por el respaldo de sus órganos legislativos, pues no quieren saltar al agua sin un salvavidas en caso que las operaciones fracasen en Siria.

Además, resulta por lo menos curioso, el hecho que las acciones del rebelde Ejército Libre Sirio, oposición, son respaldadas por brazos armados cercanos a Al Qaeda, lo cual en teoría contravienen los intereses de Estados Unidos.

El gobierno de Obama ha calificado como intolerables los supuestos ataques con armas químicas del pasado 21 de agosto en Ghuta, pues sin duda son una vulneración manifiesta del Derecho Internacional Humanitario, el cual se encarga de regular y poner límites (humanizar) frente al desencadenamiento de un conflicto armado de carácter interno o internacional y que surgió como iniciativa de la comunidad internacional una vez finalizada la I Guerra Mundial, para poner límites a la utilización de Armas Químicas, a través del Protocolo de Ginebra de 1925, y que en la actualidad ha sido regulado también en la Convención sobre la Prohibición de las Armas Químicas y su Destrucción, que entró en vigor en 1997.

Bajo estos presupuestos, y pese a no contar con una autorización por parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el Pentágono considera que es necesaria una intervención militar para impedir que nuevas agresiones como la de Ghuta se repitan, basando sus argumentos en las pruebas presentadas por el Secretario de Estado, John Kerry, donde se confirmaría la utilización de Gas Sarin.1378042398_0

Frente a la acostumbrada rapidez para la definición de ataques por parte de Estados Unidos, aparece una pasiva Unión Europea que no es capaz de articular un discurso unificado y contundente respecto a la guerra civil en Siria, lo cual refleja la debilidad propia del organismo para actuar como bloque en materia de política exterior.

Sin lugar a dudas un ataque contra Siria, lo único que desencadenará es mayor caos en la región y en lugar de solucionar el conflicto lo agravará con el surgimiento de nuevos actores que convulsionarían el tablero, como son los grupos armados irregulares y los extremistas, quienes esperan el menor desliz para actuar y dirigir los territorios a través de regímenes de basados en el terror. Pero lo más importante es que de comprobarse las acusaciones que se hacen contra Bashar al-Asad, no bastará con su simple remoción del cargo, sino que deberá responder por estos crímenes ante la Corte Penal Internacional.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

Anuncios