Reflexiones sobre sobre la fallida candidatura de Madrid 2020

por Andrew

Madrid sin apoyo

candaidata d

El adagio popular señala que a la tercera es la vencida, pero en el caso de la candidatura de Madrid para optar como ciudad olímpica del 2020 no tuvo resultado, pues fue eliminada en primera ronda frente a poderosas ciudades como Estambul, que reflejaba la opción de mostrar su diversidad a través de la unión entre Europa y Asia, y Tokio que figuró como el ejemplo de trabajo y tecnología, lo cual la convirtió en un objetivo fácil de escoger por parte del Comité Olímpico Internacional, COI, que vio en su propuesta un ejemplo de esperanza y esfuerzo frente a las adversidades.

El expediente presentado por la capital española era del todo austero, pues ponderaba contar con más del 80% de las infraestructuras listas, restando tan sólo una inversión de mil quinientos dieciocho millones de euros, frente a los tres mil cuatrocientos veinticinco millones de euros de la candidatura de la capital nipona.

1357551090_extras_noticia_foton_7_2

De poco sirvió la nutrida delegación madrileña de más de ciento ochenta personas para convencer sobre su candidatura, frente a la reducida de Tokio de tan sólo cien personas, quienes en lugar de esconder los problemas de Fukushima, lo utilizaron de manera adecuada como una potencialidad, pidiendo a los miembros del COI, que les den motivos para “soñar”, ganando de esta manera la sede para el 2020. La decisión no fue recibida de buena manera en Madrid, pues se había apostado mucho a éste proyecto, y se veía la posible organización de la cita olímpica como la válvula de escape a una larga recesión.

Pese a ello, ha quedado demostrado que no necesariamente tener la sede de los juegos implica unas posteriores cifras económicas positivas, muestra de ello fue lo sucedido en Atenas 2004, cuando la capital helena dado el importante endeudamiento y bajos ingresos durante la cita deportiva no logró recuperar y este evento se constituyó en la partida de defunción del sistema económico griego.

Sin embargo, es necesario destacar dos gravísimos errores de la candidatura madrileña y que no viene de la mano de las bondades de su clima, de su transporte o peor aún de los importantes logros deportivos alcanzados, sino de su desprestigiada clase política la cual fue la gran responsable de éste fracaso.

En primer lugar, sorprendió los problemas para dirigirse en la lengua de Shakespeare de los políticos españoles, en especial la intervención del presidente del Comité Olímpico Español (COE), quien ya en una rueda de prensa dijo a su interlocutor (“No listen the ask”, que sería “No escuchar la preguntar”) y la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, quien el sábado en Buenos Aires tuvo que presentarse con un discurso memorizado “fonéticamente”.

Y en segundo lugar, los miembros del COI cuestionaron duramente a España sobre su manejo en los casos de dopaje, donde el gobierno no ha dado un tratamiento específico a través de una normativa enérgica, y peor aún, en el mayor caso de dopaje conocido como “Operación Puerto, no sólo que liberó a los acusados, sino que incluso se mandó a destruir las bolsas de sangre que servían como prueba. Por lo que al ser preguntados, la delegación madrileña evadió dar una respuesta efectiva, lo cual sepultó sus esperanzas de ser sede olímpica. Cabe indicar que en este delicado tema, ningún deportista japonés en la historia ha dado positivo en un control antidopaje.

6a00d8341bfb1653ef019aff456703970c-550wiMadrid sin lugar a dudas es una ciudad bella y que enamora, pero fue el peor momento para presentarse como posible organizador de una cita olímpica en el contexto político y económico por la cual atraviesa.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

Nota: En esta entrada se realiza una corrección respecto de la nota en el diario, pues quién se equivocó en la Rueda de Prensa fue el presidente del COE y no Ana Botella.

Anuncios