Una mirada crítica al intento soberanista en Cataluña

por Andrew

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¿Escisión o derecho a decidir?

 Hace un año desde esta columna realicé un análisis respecto de los resultados obtenidos por los partidos pro independentistas en Cataluña y los difíciles escollos que le tocaría atravesar al Presidente de la Generalitat, Artur Mas debido a la falta de apoyo que recibió su programa electoral por parte de los votantes catalanes. En esa ocasión también realicé una reflexión desde el punto de vista jurídico respecto a la procedencia o no de realizar una consulta en Cataluña sobre el destino de la Comunidad Autónoma, es decir quedarse o no dentro de España, así como sobre las imposibilidades que la Constitución de 1978 plantea al respecto.

Sin embargo, un año después en lugar de que el ánimo independista disminuya, éste ha cobrado mayor fuerza, muestra de ello es la masiva convocatoria que tuvo la “Vía Catalana por la Independencia”, realizada el 11 de septiembre pasado en la fiesta de la “Diada”, en la cual más de un millón y medio de personas juntaron sus manos y se manifestaron de manera pacífica creando una cadena humana de más de 400 km que atravesó Cataluña, llegando incluso a territorios de Valencia. via

Ésta particular concentración la hicieron para mostrar al mundo su posición y reclamo respecto a su derecho a decidir, así como sobre su permanencia o no dentro del Estado español. Acto que fue inspirado en la “Cadena Báltica”, realizada el 23 de agosto de 1989, en la cual se formó una cadena humana de más de 600km, por parte de los actuales ciudadanos de Estonia, Letonia y Lituania, quienes reclamaban su derecho a la libre determinación y separación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS.

En el caso catalán, las reacciones de políticos, intelectuales y movimientos sociales no tienen una sola voz, por lo que para resumir podríamos señalar al menos tres posiciones: la primera orquestada por el gobierno del Partido Popular (PP/centro derecha) en la cual instan a la aplicación irrestricta del texto constitucional en el sentido que la convocatoria a una consulta sobre el destino de Cataluña no está permitida, pues podría acarrear la escisión de un territorio, por lo que se ha llegado a plantear escenarios extremos como la suspensión del régimen de autonomías para los catalanes y un hipotético uso de la fuerza, lo cual sería nefasto y políticamente incorrecto.

Por su parte, la Asamblea Nacional Catalana, ANC, plantea la convocatoria a consulta para el próximo año, a fin de que sean los catalanes quienes se pronuncien si desean continuar con España o solicitar la independencia, claro que ésta opción en principio sería inconstitucional, aunque contaría con el apoyo de cerca del 52% de votantes. Mientras que grupos moderados prefieren la opción de unas elecciones plebiscitarias que conducirían a una única candidatura con un programa de gobierno que busque la independencia.

Y por último, la planteada desde la oposición nacional, el Partido Socialista Obrero Español, PSOE, quienes sostienen que es necesaria una reforma constitucional que abra las puertas a un nuevo modelo de Estado, en este caso el Federal, dentro del cual a su criterio se podrían cumplir las aspiraciones de la población catalana.

A la fecha, el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, mantiene comunicación directa con Artur Mas de la Generalitat de Cataluña, pero no se plantean soluciones reales y el diálogo lejos de ser propositivo, se limita a extender plazos. En este punto, quien sabe si realmente la mejor solución es realmente una reforma constitucional que despeje el camino frente a una compleja realidad de la sociedad que no hace más que agravarse y polarizarse.

Lo publiqué en Diario El Mercurio
El link del artículo "Lectura de resultados en Cataluña", que me refiero al inicio de este análisis se encuentra aquí.
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