Retrocesos en materia de Derechos Humanos en Europa: migración tarea pendiente

por Andrew

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Intolerancia y retrocesos en Europa

Los seres humanos al formar parte de una sociedad democrática acordaron ya sea de manera expresa o tácita que ésta debía fundarse sobre unos valores, mismos que serían indivisibles y además universales para todos los individuos, del mismo modo en ésta construcción prevalecería la dignidad del ser humano, la libertad, solidaridad, y los principios de la democracia y el Estado de Derecho serían los elementos que guíen en todo momento al Estado.

Conceptos con un contenido valioso y que forman parte de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, UE, aprobada en el año 2010, y que en estos días al parecer fueron olvidados por los países miembros luego de la tragedia humanitaria ocurrida en Lampedusa, Italia, donde más de 350 de inmigrantes, la mayor parte de ellos desplazados por conflictos bélicos perecieron en alta mar ante los ojos de algunos tripulantes de barcos pesqueros que se vieron impotentes a ofrecer su ayuda debido a la normativa vigente que persigue como delincuentes comunes a los inmigrantes así como a toda persona que preste ayuda a éstos.

Si bien es cierto, las reacciones por parte del gobierno italiano frente a la tragedia de Lampedusa no se hicieron esperar, las que si tomarán su tiempo serán las decisiones y sobre todo las soluciones que plantee en su momento la UE, pues dado su comportamiento frente al fenómeno de la inmigración, quedarán solamente en mayores controles migratorios o aumento de lanchas de salvamento para recoger cuerpos en el mar.

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Suena duro, pero siempre durante una crisis los primeros afectados son la población vulnerable, pues cuando un gobierno entra en déficit como sucede ahora en los países europeos, lo primero que desaparecen son las coberturas que garantizan el Estado de Bienestar, y en consecuencia las ayudas y subsidios se eliminan, muestra de ello es la retirada de la atención sanitaria para los inmigrantes sin papeles por ejemplo.

Pero además, la crisis es el escenario ideal para la aparición de populismos extremos que frente a la mala gestión de los políticos tradicionales, buscan responsables en colectivos como los de los migrantes. Para muestra un botón, con las sucesivas acciones de la extrema derecha francesa capitaneadas por el Frente Nacional de Marine Le Pen con los grupos étnicos de gitanos rumanos, al igual que Grecia con el partido de corte neonazi, Aurora Dorada, y por otro lado aunque en menor grado ya algunos países nórdicos que han endurecido no solo su discurso en contra de la inmigración, sino también han tomado medidas drásticas. expulsion

En lugar de encontrar salidas efectivas frente a la crisis económica, los partidos europeos de corte populista han optado por abrir válvulas de escape que calmen al electorado, y nada mejor que culpar al colectivo más débil: los inmigrantes; alentando de esta manera la intolerancia hacia las minorías étnicas, minando de esta manera las bases de la democracia europea y del Estado de Derecho. Sin duda, criminalizar el desplazamiento de seres humanos no es la salida adecuada.

En este contexto lo único que debe primar es la razón y el respeto a los Derechos Humanos, elementos que desplacen la xenofobia y recuerden a los líderes europeos sus compromisos adquiridos respecto al Derecho de asilo y refugio, contenidos en la Convención de Ginebra de 1951 y el Protocolo sobre el Estatuto de los Refugiados de 31 de enero de 1967, respectivamente, únicas salidas en esta crisis humanitaria.

Lo publiqué en Diario El Mercurio.
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