Polémica en la educación española. La ley Wert

por Andrew

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Todos contra Wert

Como no puede ser de otra manera, la educación es otra área afectada por la crisis española, situación que ha sido tomada como oportunidad por el gobierno para diseñar un cambio en la legislación que la regula, no sólo recortando las condiciones actuales de apoyo a la educación pública sino también a través de reformas cargadas de visión ideológica y apoyo a la religión católica y a la educación privada, lo cual generó la huelga nacional del pasado 24 de octubre.

Manifestación que por primera vez desde el regreso a la democracia unió a la mayor parte de sectores de la educación española en rechazo al proyecto de Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa, LOMCE, la cual es impulsada por el Ministro de Educación, José Ignacio Wert, y avalada en el parlamento por la mayoría absoluta del Partido Popular, PP (centro derecha). Normativa que centra sus cambios en regulación del contenido de asignaturas obligatorias, con una repercusión sin duda con trasfondo ideológico como es la obligatoriedad de la enseñanza del castellano en todo el Estado, cambio con dedicatoria a Cataluña por las tensiones que atraviesa por el pedido independentista así como con otras como la Comunidad Balear donde existe férrea oposición que se instaure un régimen de trilinguismo (catalán, castellano e inglés).

Además se estandariza el acceso a las universidades con una prueba cuyos contenidos serán elaborados desde el Gobierno y que será requisito previo a la graduación de la secundaria, y ya no con el actual sistema de “selectividad”.

Un aspecto de fondo y que va ligado a la ideología del actual gobierno del PP, es la eliminación de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, la cual fue incluida en el pensum de secundaria durante el mandato socialista de Rodríguez Zapatero y que tiene por objetivo formar en valores democráticos y constitucionales. Y ahora se la cambia por la materia de religión (católica), misma que será calificada y formará parte del promedio del alumno.

Sin embargo, uno de las propuestas que más preocupa a los estudiantes universitarios es el recorte que se dará en materia de becas y ayudas económicas en la universidad pública, así como el hecho de que para todas las carreras se requerirá un promedio mínimo para continuar gozando de los beneficios, lo cual a mí criterio es correcto pues si el gobierno invierte recursos públicos en un estudiante, éste al menos deberá mostrar un rendimiento eficiente lo cual es señal que la inversión ha sido adecuada.

recortesDos palabras rondan el proceso de reforma de la educación: “eficacia” y “eficiencia”, que traducidas en el actual contexto de crisis económica implican reducciones y menor inversión en un sector tan delicado como es la educación, responsable no sólo de la formación de los ciudadanos sino sobre todo es el motor para generar innovación y desarrollo en un país. Pese a ello este concepto no convence al actual gobierno, pues son algunos miles de millones de euros de menor inversión al aplicar este proceso de reforma.

El jueves 24 de octubre será recordado como un día de rechazo y protesta a un proyecto polémico sin lugar a dudas, pero lastimosamente no pasará de ser eso, un recuerdo, una estadística más, pues el descontento social ha llevado a que los gremios y sindicatos se atomicen y pierdan fuerza en conjunto, pues cada uno vela por sus propios intereses, así está la denominada marea verde (por la educación), marea blanca (por la sanidad), marea granate (migrantes y exiliados), por no contar a los indignados del 15M y a las plataformas de afectados por las hipotecas, importantes colectivos que sin un hilo conductor y cohesión, no generan un peso real en la política española.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

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