Ansiedad tecnológica

por Andrew

waza

Cual si se tratase de un apéndice más, todos estamos acostumbrados a comunicarnos a través de nuestros teléfonos móviles mediante mensaje de texto en especial por la popular aplicación WhatsApp, sin embargo, cuando de pronto ésta dejó de funcionar, se produjeron momentos de real desesperación y el caos se generalizó entre la población.

Los intensos novios no podían realizar el control de sus parejas, los niños no podían comunicarse con sus padres pese a estar en la misma mesa y los bares quedaron abandonados, pues no sabíamos como concretar una cita colectiva entre los amigos.

Lo sucedido el pasado sábado con la aplicación de mensajería instantánea WhatsApp me recuerda la dependencia que empezamos a tener hace ya bastante tiempo con la “caja tonta”, pues las sobremesas de casa se desplazaron al seguimiento pormenorizado en familia de la telenovela de turno o al noticiero con excesos de crónica roja del canal de moda. Pero el problema se presentaba cuando debido al estiaje iniciaban los racionamientos de la energía eléctrica y durante horas nos quedábamos sin nuestra principal distracción, la televisión.

De seguro a usted amigo lector le sucedía que a la luz de una vela, más por necesidad que por gusto tenía que comunicarse nuevamente con los otros miembros de su familia, muchas veces repitiendo las mismas historias de sus ancestros o en el mejor de los casos desempolvando algún juego de mesa que durante un período nos mantenía entretenidos.

Han pasado los años y nuestra dependencia tecnológica se ha trasladado de la televisión a los teléfonos inteligentes o “smartphones”, muestra de ello fue lo sucedido el pasado sábado 22 de febrero sobre las 19:00 GMT narrado al inicio de éste artículo, cuando debido a problemas asociados a conectividad el popular servicio de mensajería instantánea WhatsApp dejó sin servicio a más de 450 millones de usuarios por casi cuatro horas, período en el cual según narraron sus usuarios en las redes sociales, vivieron verdaderos episodios de ansiedad ante la imposibilidad de comunicarse con sus contactos.

Sin embargo, uno de los agravantes es que el fallo se produjo tres días después de que Facebook había comprado WhatsApp por 16.000 millones de dólares. Como era de esperarse los usuarios asociaron la compra con la pérdida de servicio, sin embargo, una vez solucionado el incidente se supo que todo se debió a un problema producido en los servidores de la compañía, situación de la que se vieron beneficiadas empresas de la competencia como LINE y Telegram.

Claro que en este lapsus de tiempo a más de rupturas amorosas por falta de contestación, castigos paternales por no responder a tiempo los mensajes, entre otras situaciones, también no faltaron los bulos de reenviar cadenas absurdas para que se restablezca el sistema, y si no se lo hacía se perdería para siempre sus contactos.

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Mas, el reto que tiene ahora WhatsApp bajo la tutela de Mark Zuckerberg es mantener la filosofía de la compañía reducida a cuatro principios: “No a la publicidad, no a los juegos, no a las redes sociales y no a conservar los datos”. Situación que no será fácil luego de la experiencia sufrida en redes sociales como Instagram cuando al ser compradas por Facebook, enseguida sus políticas cambiaron y el servicio empeoró. Sin embargo, para compensar lo ocurrido, WhatsApp ha anunciado que incluirá servicio de llamadas gratis desde el segundo trimestre de éste año.

De seguro nuevas razones para seguir enganchados a la tecnología y ser día a día más dependientes de ella.

Lo publiqué en Diario El Mercurio (link pendiente de actualización)
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