¿Del grifo a la boca?

por Andrew

water fountain

El próximo 22 de marzo el mundo celebrará un año más del “Día Mundial del Agua”, iniciativa creada en 1992 por Naciones Unidas, que pretende sobre todo destacar la importancia que tiene el agua dulce en el mundo y el reto que tiene la sociedad de establecer mecanismos eficaces para alcanzar la gestión sostenible del líquido vital.

Lo cual hasta la fecha no se ha conseguido pues si bien es cierto, existen cerca de 1.300 trillones de litros de agua en el mundo, tan sólo el 2,5% es agua dulce, y para empeorar las cosas sólo una de cada seis personas a nivel mundial tiene acceso a agua potable, según informan durante estos días la ONU, UNESCO, OMS, entre otras.

agua ecuador

A nivel país según destaca la encuesta realizada por INEC (2013) respecto a la calidad del agua potable según la percepción de los usuarios, son destacables la gestión pública municipal de las ciudad de Cuenca y Quito, respectivamente; mas en el resto del Ecuador aún preocupa que un considerable número de hogares aún se abastezcan del líquido vital directamente de ríos, vertientes, pozos o carros cisterna, es decir, con fuentes de agua no segura, pese a los valiosos esfuerzos desplegados en los últimos años, por lo que el hábito que aún permanece es el hervir el agua antes de consumirla.

percepcion hogares agua

Sin embargo, en un mundo obsesionado por las cosas, el sistema “diseñó” alternativas como el agua embotellada, la cual es ya una industria consolidada a nivel mundial, y que hace algunos años fue ya criticada por plataformas como: “The Story of Stuff Project”, Proyecto de la historia de las cosas, quienes sostenían que la industria creó la “demanda manufacturada”, es decir generó voluntariamente el “problema” (calidad del agua) a fin de otorgar una solución (agua embotellada).

Mas, el meollo del asunto no sólo se centra en la demanda consumista (un costo infinitamente superior), sino en el problema ambiental que constituyen los desperdicios de los envases, que tan sólo en los Estados Unidos representa alrededor de 500.000 botellas cada semana. Es por ello que en el mes que el mundo centra su atención a la gestión y manejo del agua potable, la ciudad estadounidense de San Francisco se convirtió en un referente al prohibir la venta de agua embotellada en espacios masivos públicos, con el objetivo de ser una ciudad “amiga” del medioambiente al reducir ostensiblemente los desperdicios.

Pero la iniciativa en menor escala se gestó ya en 2009, cuando la pequeña localidad australiana de Bundanoon, prohibió embotellar y comercializar el agua de una de sus reservas subterráneas. La alternativa planteada por San Francisco es volver a lo básico, es decir, frente a la prohibición y las elevadas multas que suponen su incumplimiento, proponen a los ciudadanos acceder a grifos gratuitos de agua para que éstos lo tomen directamente o rellenen sus termos o botellas reutilizables.

Botellon

En Ecuador, el 28,73% de los hogares consumen agua de botellón, de los cuales la mayor parte (71,64%) consumen de 1 a 5 botellones semanales (INEC, 2013), los cuales sin duda son tomados como alternativa por parte de los ciudadanos para acceder a agua potable segura. Por ello cobra especial importancia la ejecución de las políticas nacionales y locales que permitan reducir el porcentaje de las personas sin acceso a agua potable así como a saneamiento ambiental.

En mi opinión, es necesario potenciar, valorar y reproducir modelos exitosos de gestión pública de agua potable municipal; pero del mismo modo es necesario reflexionar acerca de medidas como la prohibición de San Francisco que ataca un problema importante respecto al impacto ambiental que generan los envases de plástico, y preguntarnos si aún es posible y si acaso existe la decisión para mejorar la infraestructura, redes de conducción y distribución para poder beber agua potable de calidad directamente de los grifos en todo el país.

Lo publiqué en Diario El Mercurio.
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