La justicia tarda pero llega

por Andrew

El Estatuto de Roma, instrumento internacional que regula la Corte Penal Internacional define al genocidio como aquellos actos “perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso…” y lo primero que pensamos es que este tipo de crímenes pueden ocurrir en los países que forman el cuerno de África o en los Balcanes, sin embargo, en Latinoamérica durante décadas se cometieron estos horrendos crímenes que recién tienen responsables.

Rios Montt

Guatemala es un país donde cerca del 40% de su población es indígena, la cual durante la sangrienta dictadura de la década de los ochenta sufrió la eliminación sistemática de su población a cargo de fuerzas militares y paramilitares, y que durante el período 1982-1983 a cargo del general Efraín Ríos Montt, eliminó cerca de mil ochocientos indígenas ixiles, es por ello que la justicia guatemalteca lo condenó en total a 80 años de cárcel al encontrársele culpable de genocidio y crímenes de lesa humanidad (ataques generalizados y sistemáticos contra la población civil que produzcan asesinato, exterminio, esclavitud, deportación, encarcelación, tortura, violación, etc.).

Para aquellos que no se encuentren familiarizados con la historia de Ríos Montt, el dictador no podía ser enjuiciado pues hasta el año pasado gozaba de inmunidad al ser diputado, sumado a ello antes que finalice la dictadura, los militares expidieron una amnistía la cual buscaba generar una “reconciliación” entre la población, pese a ello el movimiento indígena liderado por la premio Nobel de la paz del año 1992, Rigoberta Menchú, batalló a nivel interno e internacional para buscar responsables a lo largo de estos años con respuestas casi nulas.

Es por ello que pese a que la sentencia sea apelada e incluso los grandes intereses privados de Guatemala se han movilizado a favor de Ríos Montt al considerar el proceso como “orquestado” por organismos internacionales, el condenar al dictador tiene su trascendencia al convertirse en un símbolo contra la impunidad.

Sentencias como las de Ríos Montt constituyen un ejemplo para la recuperación de la memoria histórica, pues pese al paso de los años ya existen responsables de aquellos crímenes tan atroces, y sobre un colectivo tan importante como es el pueblo indígena ha sido escuchado y sus protestas que durante décadas no tenían receptor, encuentran en la justicia una respuesta.

El dictador guatemalteco junto con Pinochet forma parte de la lista de dictadores latinoamericanos que marcaron uno de los peores momentos históricos de represión y violación sistemática en contra de los Derechos Humanos; nuestra responsabilidad consiste en recordar siempre estos lamentables acontecimientos pero sobre todo trabajar día a día para que el Estado de Derecho sea una realidad en el continente americano, así como fortalecer aquellos sistemas probos de administración de justicia a fin de permitir que siempre prevalezca la verdad.

Lo publiqué en Diario El Mercurio

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